¿Estaríamos peor si no lo hubiéramos hecho así?
Cada vez que los gobiernos, con el de Estados unidos a la cabeza, deciden rescatar grandes empresas de la quiebra, la justificación es siempre la misma: sería peor si no hacemos nada, si dejamos quebrar las empresas.
Durante años nos ha vendido ideas que ciegamente hemos considerado como ciertas, y después de muchos años, de la peor forma nos enteramos de que no era así.
Hoy nos venden la idea de que no hay más remedio que destinar el dinero recaudado en impuestos para salvar las grandes empresas, con el argumento de que si no se hace así, nos irá mucho peor. Según esta teoría, es mucho más barato asumir una deuda que requerirá generaciones pagarla, que dejar que las empresas que crearon semejante embrollo se quiebren.
Parece por lo menos un poco absurdo, que los gobiernos se empeñen en salvar unas empresas que además de moribundas, hayan sido precisamente las causantes de una crisis de enormes proporciones. En este caso, da la impresión que en lugar de castigarlas por semejante metida de patas, ahora las estén premiando con dinero de los contribuyentes.
Ante la justificación de los gobiernos de algo a todas luces injusto, cabe preguntarnos si en realidad es cierto eso de que no hay más remedio que ayudar a las pobres viejecitas que casi quebraron el mundo entero, o es que todo se trata simplemente de una idea más en beneficio de los grandes intereses económicos, como ha sucedido hasta la fecha.
Lo que sí es un hecho, es que para las multinacionales la mejor opción es ayudarlas, no hay otra opción para ellas, ¿pero para la gente de a pié, esa que paga los impuestos con que se pretende salvar a las multinacionales, sí es la mejor opción, o la única como dicen los gobiernos?
Valdría la pena cuestionarnos y reflexionar sobre este asunto, porque con lo que ha pasado, por lo menos deberíamos aprender a desconfiar de lo que dicen gobiernos y multinacionales.


Al columnista parece se le olvidó dónde vivimos o mejor en qué sistema vivimos; el capitalismo y las leyes que lo promulgan y regulan, tanto económicas como políticas, estarán siempre a favor del capital, precisamente. Por tanto sería contradictorio que las grandes emporios económicos que imperan en el mundo, cada vez que quiebren y que generen una crisis de proporciones apocalípticas, no sean salvados ya sea por los gobiernos o los estados para su posterior recuperación y sostenibilidad, en ese sentido el capital hará hasta lo impensable para salvarse, como bien Ud. lo relata en el artículo, endeudando al pueblo para pagar los estragos y errores que ellos cometen. La pregunta que cabría aquí es, ¿hasta cuándo podemos tener el cínico conformismo de soportar todo esto y no protestar para que las cosas cambien, sin esperar por supuesto que se cambie de sistema económico? Pues sería imposible, porque la gente hoy por hoy, lo que menos piensa es en cambiar el capitalismo, porque es sabido y además demostrado, que es el modelo que más riqueza genera y para desgracia de todos el que más la concentra; ahora bien, algunos economistas y políticos hablan y vociferan de regular el mercado, pero tampoco es una solución, por cuanto, hay miles, sino millones de estrategias que los mismos dueños del capital harán para evadir los controles, entonces qué hacer, pues aunque suene utópico, el remedio para tanta desigualdad, avaricia, pobreza y egoísmo, es cambiar el sistema, a cuál?, somos nosotros los que tenemos la decisión de crear nuevos sistemas productivos mucho más justos y ecuánimes, que forjen el desarrollo y el camino de la humanidad, porque como lo decía Carl Sagan no podemos esperar desarrollo solo del comunismo o del capitalismo, habrá muchos sistemas más y mejores que regulen los destinos del planeta y nuestra futuro.