Excepciones frente a la acción cambiaria. Las de falta de representación o de poder bastante de quien haya suscrito el título a nombre del demandado

Excepción Tercera del Artículo 784 del C. de Co. 

La vinculación del demandado mediante el ejercicio de la acción cambiaria al proceso ejecutivo, puede darse en este caso, desde tres contextos, desde la representación civil, desde la representación comercial, y desde la representación por poder; desde la representación civil, la más connotada es de la representación que ejerce el curador o tutor respecto del incapaz legalmente declarado como tal; desde la representación comercial, destaca la de los agentes comerciales, y desde la representación por poder, la que ejerce cualquier persona a nombre de otra, estas ultimas, con base en el contrato especifico de mandato; definiéndose legalmente en el Artículo 2142 del Código Civil como aquel “…en que una persona confía la gestión de uno o más negocios a otra, que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera… quien concede el encargo se  llama comitente o mandante, y la que lo acepta apoderado, procurador, y en general, mandatario…”

Bajo esta perspectiva, el demandante quien convoca un proceso ejecutivo a  persona representada por otra, debe hacerlo en la plena convicción y conocimiento que aquella aceptó, suscribió, se obligó o prometió no solo asumir la obligación cambiaria a través de su representante, sino que dicho comprometimiento estaba dentro de las facultades legales, estatutarias o contractuales que le hubiesen sido conferidas al mandatario o representante.

El fenómeno más corriente en la practica profesional del día a día, se da en los procesos ejecutivos  contra sociedades cuyos Gerentes o Representantes Legales tienen limitadas sus facultades de negociación o comprometimiento cambiario de la sociedad, aspectos que deliberadamente o no, estos, eventualmente sobrepasan para celebrar actos, contratos o firmar títulos valores más allá de sus facultades y que a la postre en un proceso ejecutivo, la sociedad demandada alegará con éxito esta excepción teniendo incluso como única prueba el mismo certificado de Existencia y Representación Legal o de Constitución y Gerencia expedido por la Cámara de Comercio que aporta el demandante con la demanda donde claramente se certifica –valga la redundancia- la limitada capacidad de representación o mandato, el cual debieron LEER Y COMPRENDER  tanto el interesado antes de celebrar el negocio, como el abogado previo a ejercitar la acción cambiaria, limitación que por lo general, es del siguiente texto:

FACULTADES DEL REPRESENTANTE LEGAL: El Gerente que será nombrado por la Junta Directiva, atenderá y responderá por la gestión diaria de los negocios de la sociedad, pero necesitará autorización de la Junta Directiva para la firma o celebración de cualquier acto o contrato de cuantía entre cien y ochocientos salarios mínimos legales mensuales vigentes al momento de la celebración, y de la Asamblea General de Socios, para los de cuantía superior a ochocientos salarios mínimos legales mensuales vigentes al momento de la celebración…”

Por ultimo es de precisar que los actos deliberados o no que el representante realiza más allá de sus facultades a nombre de su mandante, lo obligan a él y por tanto es este quien esta obligado a asumir ante terceros los títulos valores, para nuestro caso, que hubiese firmado a nombre de aquel.

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