Excepciones frente a la acción cambiaria. Las fundadas en la omisión de los requisitos que el título deba contener y que la ley no supla expresamente

Excepción Cuarta del Artículo 784 del C. de Co.

En su momento, previo a la expedición del Artículo 29 de la Ley 1395 de 2010, constituía la excepción dolor de cabeza por excelencia de la que nos cuidadábamos hasta la paranoia de que no nos la propusieran y la que hasta en lo más mínimo se escrutaba el pagaré o la factura a adoptar, o la que soportaba el proceso ejecutivo hasta el limite de convertirnos en empíricos profanos expertos en gramática, semántica y lingüística considerando todos los sentidos reales e imaginarios del uso de una coma, un punto, un punto y coma, de este o aquel  sinónimo, acrónimo, etc,  de tal forma que, se veía como en la practica, los Bancos, por referir el ejemplo mayormente significativo, cada vez que designaban un nuevo Director Jurídico, su  principal labor se orientaba a contener esta eventualidad en el fundado temor de llegar no tanto a enfrentar esta excepción, sino en la seguridad que el demandado se agarraría de “patas y manos” de esta, con el solo fin colateral de ampararse en la infinita, universal y perpetua morosidad judicial para que los títulos valores prescribieran en caso de prosperar y enfrentar un segundo intento cambiario, con lo que mensualmente  convocaba su equipo legal al Comité de Garantías para confrontar los formatos de pagaré y carta de instrucciones en uso, frente a las sentencias de los diferentes juzgados del país, la pobre jurisprudencia al efecto y las variaciones del enfoque de  los abogados especializados enfilados a defender a los clientes del sector financiero, que concluían en la reingeniería constante de estos formatos, llegándose a  estructurar tres o más semestrales que convergían en un costo administrativo de destrucción de los ya no usados, aunado al de cátedra a los funcionarios de cómo diligenciar, supervisar y aprobar los nuevos hasta que en unos meses se volvían a cambiar, y el total despelote a hora de unificar criterios, costos que obviamente terminan trasladados a sus usuarios.

Asumimos especulativamente y quizá sin temor a equivocarnos,  como hasta en buena onda, favoreciendo colateralmente al ciudadano del común que en su vida diaria celebra aun actos de comercio dentro del reducido marco fiscal que le permite alguna esperada utilidad, que el lobby del sector Financiero tuvo sus efectos en el Legislativo, cuando de un plumazo derogó este numeral del Artículo 784 del C. de Co., al modificar el Artículo 497 del C. de P.C., agregándole con el Artículo 29 de la Ley 1395 de 2010 un segundo Inciso del siguiente orden:

“… Los requisitos formales del titulo ejecutivo solo podrán discutirse mediante recurso de reposición contra el mandamiento de pago. Con posterioridad, no se admitirá ninguna controversia sobre los requisitos del titulo, sin perjuicio del control oficioso de legalidad…”

De tal forma que hoy día, cualesquier aspecto que tenga que ver con el uso de una coma, un punto, un punto y coma, de tal o cual sinónimo; que es que no es obligación sino promesa, que le falta el plan de pagos, o que se firmó donde no es, entre muchas otras formalidades, solo se controvierten en esta fase inicial del proceso.

Para una mayor información, invitamos a consultar el editorial La reposición contra el mandamiento de pago por falta de requisitos formales del título ejecutivo.

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