Excepciones frente a la acción cambiaria. Las que se funden en el hecho de no haber sido el demandado quien suscribió el título

Excepción Primera del Artículo 784 del C. de Co. Las que se funden en el hecho de no haber sido el demandado quien suscribió el título.

Juan Gómez ejerce la acción cambiaria contra Pedro López presentando como titulo, una letra de cambio, pero Pedro al momento de notificarse del Mandamiento de Pago, al revisarla, determina que  no es quien la suscribió porque además de no ser su firma, la que aparece se acompaña de un número diferente a la que lo identifica.

En este orden, la Excepción se titula “NO ES EL DEMANDADO QUIEN SUSCRIBIO EL TITULO” y se sustenta precisamente que no obstante ser Pedro López a quien se notificó del Mandamiento de Pago, se trata de un homónimo, toda vez que quien aparece aceptando la letra, y por ende, constituyéndose en deudor de Juan Gómez, es un Pedro López pero con un número de cédula diferente y por ende distinto de quien está compareciendo al proceso.

Ahora bien, como el solo dicho no es suficiente, deberá Pedro López probar que efectivamente, no es el Pedro López que aparece firmando la letra de cambio, por lo que deberá solicitar al menos tres pruebas fundamentales para demostrar sus afirmaciones:

  1. Se  oficie a la Registraduría Nacional del Estado Civil certifique a quien le fue expedida la cedula cuyo número aparece en la letra;
  2. Rendir un estudio de grafología forense tendiente a probar que no solo no compareció a llenar la letra de cambio, sino que tampoco fue quien la firmó; e,
  3. Interrogatorio de Parte a Juan Gómez, para que explique al juzgado en que circunstancias de modo, tiempo y lugar se creó la letra de cambio y como fue que lo demandó a él,

Estas pruebas determinaran ciertamente que el Pedro López notificado del Mandamiento de Pago, no es quien suscribió la letra soporte de la demanda, y en consecuencia, asi se declarará en la sentencia, declarando exitosa la excepción de “NO ES EL DEMANDADO QUIEN SUSCRIBIO EL TITULO”, condenando en costas y perjuicios a Juan Gómez, pero dejandole la posibilidad de retirar [“desglosar”] la letra del proceso e intentarlo nuevamente contra el Pedro López que realmente es su deudor.

Entendido y superado lo anterior, es del caso mirar la variable de más común concurrencia en el escenario ya visto:

Juan Gómez ejerce la acción cambiaria contra Pedro López presentando como titulo, una letra de cambio, pero Pedro al momento de notificarse del Mandamiento de Pago, al revisarla, determina que  no es quien la suscribió porque además de no ser su firma, no aparece numero de cédula acompañando la firma de la letra, o de acompañarse, corresponde con el que ciertamente lo identifica.

En estas hipótesis, varía el sentido y alcance de la excepción toda vez que Pedro López podría quedarse corto el invocar llanamente que “no suscribió el titulo”, ya que por el hecho de no acompañarse con la firma que se dice suya numero de cédula, o acompañarse el que le corresponde, no hay forma de establecer que quizá fue otro Pedro López, de tal forma que, la argumentación debe estar dirigida a demostrar categórica e inequívocamente sin lugar a duda alguna que la rúbrica que se dice como de Pedro López , no lo es, en otras palabras, que le han falsificado la firma.

La contextualización referente contrae ante la magnitud de la transgresión al principio de autenticidad del que por naturaleza gozan los títulos valores,  no a titulo de excepción, sino de arraigo adicional, la proposición de  TACHA DE FALSEDAD Y COTEJO DE LA FIRMA IMPUESTA EN EL TITULO, figura de extrema urgencia consagrada en los Artículos 289 a 293 del Código de Procedimiento Civil,  la cual se tramita de manera expedita de proponerse en solitario, y como prueba adicional de haberse propuesto conjuntamente a la excepción.

Es de una entidad tal esta invocación, que de declararse probada la falsedad de la firma del titulo, el proceso termina sin que el demandante pueda desglosarlo para intentarlo de nuevo, sino que se compulsa copia de todo lo actuado a la Fiscalía para que se investigue penalmente al actor por los delitos de Fraude Procesal y Falsedad en Documento Privado, al tiempo que se le condenará a pagar a favor del demandado el equivalente al 20% del importe de aquel.

Ahora, de no ser declarada, la misma sanción se impondrá al demandado en favor del demandante y si aquel actuó con apoderado sin facultad para proponerla, la sanción igual lo cobijará.

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