Exceso de renta presuntiva sobre la renta líquida no requiere ser contabilizado para que proceda su compensación

El parágrafo único del artículo 189 del estatuto tributario señala que el contribuyente puede compensar el exceso de la renta presuntiva sobre la renta líquida con la renta líquida ordinaria determinada en los 5 años siguientes, y para que esa compensación proceda, no es requisito que se deba contabilizar ni siquiera en cuentas de orden.

Así se desprende de la lectura de la sentencia de la sección cuarta del Consejo de estado con radiación 16887 del 10 de febrero de 2011, con ponencia del magistrado William Giraldo:

Esta deducción por exceso de renta presuntiva es un beneficio que sólo tiene efectos tributarios. Por tal razón no se registra en las cuentas del balance. La prueba de la existencia de un exceso de renta presuntiva está dada por las declaraciones de renta. De manera que si la actora demostró el exceso de renta presuntiva en la declaración del año gravable 1997, y tenía dos años para solicitar la deducción, lo podía hacer por los años 1998 y 1999, como en efecto ocurrió.

La DIAN no discutió que la actora no pudiera solicitar la deducción por exceso de renta presuntiva ajustada por inflación, ni que el porcentaje del ajuste no fuera lo correcto, lo que ha cuestionado es su falta de registro en cuentas de orden. Sin embargo, desde el punto de vista contable, las cuentas de orden son cuentas de control en las que se registran las partidas conciliatorias entre las cuentas fiscales y contables, y si bien, de acuerdo con el PUC, en el Código 82 se deben registrar las  diferencias existentes entre el valor de las cuentas de naturaleza activa según la contabilidad, y las de igual naturaleza utilizadas para propósitos de declaraciones tributarias, dentro de las cuales están conceptos tales como diferencias entre costo contable y fiscal, pérdidas fiscales por amortizar y exceso entre renta presuntiva y renta líquida por amortizar, para la Sala, la falta de registro contable en esas cuentas, no implica la pérdida del beneficio tributario.

Vale aclarar que la sentencia utiliza la palabra deducción debido a que para la fecha de los hechos este beneficio fiscal estaba contenido en el artículo 175 del estatuto tributario, pero la esencia sigue siendo la misma, por lo que el hecho que hoy no sea una deducción sino una compensación no afecta la tesis expuesta por el Concejo de estado, pues sigue siendo un beneficio con efectos únicamente fiscales, y para su determinación sigue siendo suficiente la información contenida en la declaración de renta, máxime si se tiene en cuenta que no existe un límite anual que se pueda compensar y que requiera un control preciso.

La única condición que se debe cumplir es que dicha compensación procede hasta la concurrencia de la renta líquida, y para determinar dicha situación no hace falta la contabilidad, lo cual por supuesto no debe llevar a que el contribuyente sea negligente con su contabilidad y deje de hacer los registros necesarios para tener la claridad del caso.

Este criterio jurisprudencial beneficia principalmente a las personas naturales que no están obligadas a llevar contabilidad, puesto que la Dian ha venido negando estas compensaciones argumentando que es requisito  indispensable tener un registro contable.

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