Éxito, palabra esquiva

Inicio » Economía y finanzas. » (13 / 10 / 2014 )

Por Hernán Enrique Muñoz Restrepo. 14-08-2011

Si no te gusta lo que recibes, revisa muy bien lo que estás dando.

Cuando leía las noticias de lo que sucedía en Londres en la semana anterior, pase de largo, como si el problema no fuere conmigo, pero de pronto comienzo a preguntarme el porqué suceden disturbios en Londres una de las cunas de la cultura occidental, una de las cunas de las culturas del capitalismo occidental.

Cuando hablamos de Londres, vemos sus imágenes de cuentos de hadas; un País aun con una Monarquía hereditaria, donde los príncipes se casan con plebeyas, que de plebeya pasan a ser Princesas, y todo se desarrolla en total armonía. ¿Sera  lo mismo que el cuento, donde el príncipe con un beso de la princesa pasa luego a ser un  sapo?

Pero resulta que allí también hay pobreza, también hay una desigualdad tremenda, donde buena parte de la población viaja a sus lugares de trabajo en bicicleta, en recorridos de hasta 10 kilómetros, porque no tienen una moneda para pagar un auto bus, o un pasaje de metro, cuando los ricos viajan distancias cortas en sus hermosos Roll Roice, o en carros deportivos; unos pobres que no tienen nada de lo que el modelo social occidental te impone para ser exitoso.

Éxito, palabra esquiva para buena parte de la población marginal, negra, desplazada de áfrica, o de los Países Musulmanes que llegan a Londres en búsqueda de una mejor vida; población que llega de Países como Rumania, Hungría, Albania, que también conocieron las miserias humanas en las épocas de las dictaduras de izquierda de los sistemas fracasados comunistas como el de Nicolas Ceaucescu y todos sus secuaces que dejaron a Rumania en una pobreza absoluta, regímenes que no permitían la libertad de expresión ni ninguna manifestación de oposición.

Población que llega a Londres y se encuentran que nunca en su vida van a tener un buen coche, nunca van a tener una buena casa, nunca van a tener dinero para ir a un Spa y lograr un buen cuerpo, por lo mismo tampoco van a tener una buena pareja; tampoco van a tener artículos esnobistas, como una PC, o una teléfono celular de última generación como un I Phone, o un I touch, o un televisor plasma o de Cristal liquido; todos esos artículos que la cultura occidental nos ha vendido como los productos que necesitamos para ser felices. A todo eso sumémosle un elevado nivel de endeudamiento que tienen que manejar las personas para tratar de sobrevivir; caen en las manos de los sepultureros financieros que son los Banqueros, que te ponen a trabajar toda tu vida al servicio de ellos, pagándoles las cuentas de las tarjetas de crédito de las hipotecas de tu vivienda

¿Y que decir de la Salud? Los pobres se enferman, los Ricos no; el vivir una vida de angustias te rebaja tus defensas y te enfermas.

Posee Gran Bretaña un sistema sanitario que te da derecho a unas prestaciones mínimas. Toda esa pobreza, toda esa marginalidad de las personas que moran en las favelas de los barrios marginales, (porque en Londres también hay barrios marginales), que por sus calles camino Jack el destripador; si;  toda esa condena a vivir en condiciones infrahumanas, lo que degenera es en violencia, si las gentes salen a las calles con todas sus pasiones y sus frustraciones, con todas sus angustias, se encuentra con sus vecinos que viven la misma problemática, y en automático se genera con un efecto mariposa, la misma  energía de las olas que se produce en un estadio de futbol; viene por lo tanto la agresión a los almacenes de lujo, no a las verdulerías, ni a las carnicerías, ni a las panaderías; la turba ataca los almacenes de marca, ataca los almacenes de los productos esnobistas, almacenes de zapatillas deportivas, tiendas de panales y aseo para bebes, tiendas de productos  que ese tipo de población nunca podrán conseguir, y lo más significativo es que los violentos tranquilamente dicen que no se arrepienten de nada, que las Navidad les llego temprano.

Vienen luego las represiones, Scotland Yard y la policía secreta implementa mecanismos de represión identificando a los violentos con tecnología de punta, con un sistema de identificación de rostros, haciendo que cada vez los violentos tengan menos posibilidades de burlar las autoridades.

En todas nuestras ciudades de América Latina, hay unos cinturones de miseria, los mismos que hay en Londres, Los Angeles, New York; Me devolví en el tiempo a la lectura de un texto que mi maestro de literatura en los años 70 mi hizo leer; “la rebelión de las ratas”. De Fernando Soto Aparicio.

Sigamos indiferentes con la filosofía del avestruz, que el problema no es nuestro.

Temas relacionados

Siéntase libre de opinar


Una opinión
  1. Oniar Naólr dice:

    Tener un sueño no te hace un rebelde, saber que no se puede cumplir sí.

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.