Facultades ultra y extra petita en el derecho laboral

En el derecho procesal laboral existe una figura, o  un principio conocido como ultra o extra petita, el cual le permite al juez de única o primera instancia, conceder  en su fallo más de lo que el trabajador solicitó en la demanda.

El juez laboral o civil cuando corresponda, puede (esta es una facultad discrecional del juez) conceder al trabajador más de lo solicitado en la demanda si encuentra que, ajustado a derecho, al trabajador le corresponde más de lo pedido, con lo que se busca garantizar los derechos irrenunciables del trabajador.

En el derecho laboral hay unos derechos mínimos que no son renunciables, de manera que el trabajador no está facultado para renunciar a ellos (valga la redundancia), y si el juez laboral encuentra que con la demanda el trabador está renunciando a unos derechos mínimos irrenunciables que la ley le protege, puede  fallar extra y ultra petita para reconocer en la sentencia eso derechos al trabajador.

Esta figura o principio está contenido en el artículo 50 del código procesal del trabajo el cual fija los criterios y requisitos a seguir para su aplicación:

El Juez (de primera instancia) podrá ordenar el pago de salarios, prestaciones o indemnizaciones distintos de los pedidos, cuando los hechos que los originen hayan sido discutidos en el proceso y estén debidamente probados, o condenar al pago de sumas mayores que las demandadas por el mismo concepto, cuando aparezca que éstas son inferiores a las que corresponden al trabajador, de conformidad con la ley, y siempre que no hayan sido pagadas.” Texto subrayado declarado inexequible por la Corte constitucional en sentencia C-662 de 1998.

Al respecto la sala laboral de la corte suprema de justicia en sentencia manifestó que “En materia laboral, dicho postulado (Que la sentencia debe estar en consonancia con los hechos y las pretensiones aducidos en la demanda) encuentra una excepción en cuanto a que la ley permite que los juzgadores de única y primera instancia fallen en torno a súplicas jamás invocadas en el libelo genitor (aspecto de su calidad) e, incluso, los reviste de la facultad de decidir materias cuantitativamente superiores a las pedidas (aspecto relativo a la cantidad), es decir, como lo explicara el Tribunal Supremo en sentencia de 27 de septiembre de 1958, se le “otorga al juez del trabajo la facultad de apreciar ampliamente la causa petendi de la acción a efectos de modificar el petitum, en el momento de la condena”. Todo ello como una manifestación palpable de la protección de los derechos mínimos e irrenunciables del trabajador.” Subrayado  fuera de texto.

Esta facultad es considerada como una anomalía o vicio procesal por cuanto se alega que la contraparte es tomada desprevenida, puesto que se parte del hecho que el demandado prepara su defensa con base a las exigencias  planteadas  por el demandante, y si el juez decide extra petita parece natural que el demandado resulte sorprendido.

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