Gestión por resultados

La gestión por resultados, también conocida como por administración por objetivos, trata de mejorar la eficacia de una organización a través de una mayor responsabilidad e involucración del empleado en su propia actividad.

La gestión por resultados se empezó a formular para evitar que la actividad cotidiana atrapara a la empresa y le impidiera alcanzar sus objetivos principales. Desde entonces ha sufrido una evolución constante y, actualmente, se podría definir como un sistema de gestión dinámica de la empresa  que busca integrar sus objetivos de crecimiento y beneficio con la necesidad de desarrollo, no sólo  de la gerencia si no  de cada uno de los eslabones de la organización, unidades administrativas, sucursales, etc.

La gestión por resultado sparte de un plan estratégico conjunto, preciso, conocido de antemano y bien definido en el tiempo que conduzca a unos resultados realistas, posibles de alcanzar en el periodo de tiempo establecido. A partir de este plan estratégico, que define los objetivos generales,  se estructuran las responsabilidades  a  través de toda la organización, definiendo  objetivos específicos para cada departamento, sección e, incluso,  para cada empleado.

La gestión por resultados, por tanto, ha de definir unos objetivos cuyos resultados tengan una clara conexión en cascada con el organigrama de la empresa. Un sistema de gestión por resultados para ser eficaz ha de partir de  objetivos válidos para conducir a los resultados  propuestos. En este sentido se acuñó el término SMART para  definir las características que un objetivo debe cumplir (cada letra del término  corresponde con la inicial  en inglés de cada una de estas características): especifico (Specific), medible (Measurable), factible (Achievable), realista (Realistic), con un plazo de ejecución (Time-related).

En la definición del plan de objetivos de una empresa, cada vez está más clara la necesidad de la participación de los empleados para lograr su implicación en su consecución, lo que normalmente conlleva una recompensa económica.

Entre las  ventajas de un sistema de gestión por resultados, cabe destacar: la garantía de que los administradores planifican, organizan y controlan  su gestión, haciéndola más eficaz; el compromiso del empleado y la mayor eficacia y retribución del empleado que sabe exactamente cuál es su trabajo.

Las desventajas provienen de un sistema de gestión por resultados deficiente. Un error habitual es que no todos los estamentos de la empresa estén implicados en su implantación. También es frecuente que no se dediquen los recursos necesarios ni para la elaboración de la documentación ni para su  explicación. Por último,  objetivos  demasiado centrados en el corto plazo pueden limitar el éxito de una gestión por resultados.

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