Gestione correctamente sus contraseñas
Con el avance de la tecnología y en especial los servicios virtuales, la utilización de contraseñas es más común, por lo que es muy útil hacer una correcta gestión de ellas.
Cada día es mayor la cantidad de datos e información personal y confidencial que manejamos en diferentes aplicativos, en diferentes servicios en Internet, lo que aumenta el riesgo probable de perder nuestra información.
Una persona perfectamente puede utilizar entre 10 y 20 servicios y aplicaciones que requieren de contraseña, desde tarjetas de crédito, servicios virtuales de los bancos, correo electrónico, redes sociales como Facebook, etc.
Las contraseñas deben ser lo suficientemente seguras, complejas, para hacer más difícil el trabajo a quien quiera acceder de forma fraudulenta a nuestra información.
El problema es que las contraseñas complejas y por consiguiente seguras, son difíciles hasta para nosotros, por cuanto no es fácil recordar caracteres sin ningún sentido y hasta extraños, como se recomienda.
Para solucionar esto, algunas personas suelen utilizar la misma contraseña en todos los servicios y aplicaciones, decisión que no es recomendable, puesto que si alguien nos adivina o burla una contraseña, tendrá acceso a toda nuestra información.
Una forma de tener contraseñas complejas diferentes para cada servicio o aplicación, sin que cueste mucho trabajo memorizarlas todas, es utilizar básicamente la misma contraseña con alguna variación al inicio o final de la mima, o incluso en la mitad, una variación que puede o no seguir un patrón que permita su recuperación en caso de olivarla.
Algunas personas optan por escribir en alguna libreta o papel las contraseñas, práctica peligrosa, pues quien tenga acceso a ese documento tendrá acceso a toda la información.
Una alternativa, es escribir en una libreta las contraseñas pero “encriptadas” de alguna forma, de modo que sólo el propietario de las contraseñas pueda descifrarla.
A manera de ejemplo, supongamos que la contraseña de la tarjeta de crédito es 4284; podríamos escribirla como 2142, es decir hemos dividido cada número entre dos, algo que sólo nosotros sabemos. Son muchas las formas sencillas y seguras para escribir una contraseña “encriptada” o “cifrada”.

