Hablemos de procedimiento tributario I: la sanción por No retener:

La retención en la fuente tuvo su origen en el decreto 1651 de 1961 que autorizo a gobierno nacional para establecer este mecanismo de pago anticipado. Sin embargo, fue hasta 1969 con la expedición de la ley 38 que se implementó. Ahora bien, para todos, es conocido las obligaciones del agente retenedor: i) retener ii) presentar declaraciones iii) consignar lo retenido iv) expedir certificados.

Pero, ¿Qué sucede en caso de que el agente retenedor no practique la retención en la fuente? El artículo 370 del estatuto tributario dispone:

Art. 370. Los agentes que no efectúen la retención, son responsables con el contribuyente. No realizada la retención o percepción, el agente responderá por la suma que está obligado a retener o percibir, sin perjuicio de su derecho de reembolso contra el contribuyente, cuando aquél satisfaga la obligación. Las sanciones o multas impuestas al agente por el incumplimiento de sus deberes serán de su exclusiva responsabilidad. 

Es, decir que  el agente retenedor, de sus recursos propios tendrá que transferir al estado las sumas de dinero no retenidas y adicionalmente liquidar la sanción correspondiente  e intereses moratorios que correspondan.

Pero ¿acaso no es la retención en la fuente un mecanismo de recaudo anticipado? Efectivamente, pero imaginémonos, a un  contribuyente  que no se le practico retención en la fuente, en su denuncio rentístico, liquidó y pago su impuesto como corresponde (sin incluir esa retención). Entonces ¿Por qué debe el agente retenedor responder al estado por una suma que en últimas será pagada por el sujeto pasivo de la retención? La respuesta desde el punto de vista de la hacienda,  será que el estado necesita los recursos  de forma “oportuna”.

Y ¿Qué tal si no hacemos que el agente retenedor pague nuevamente ese impuesto que en ultimas pagará el contribuyente? Sería una medida un poco más justa (por lo menos en mi opinión)

Sin embargo, aun cuando no responda por las sumas no retenidas si debería pagar, en primera instancia unos intereses entre la fecha que debió efectuar la retención y la fecha del vencimiento legal de sujeto al que no se le retuvo. Y sobre este valor calcular una sanción prudente.

Este es un mero ejemplo, de los debates que debería contener una verdadera reforma tributaria estructural, donde se modificara el procedimiento tributario adecuándolo a la época en que vivimos.

Nota: hay una gran diferencia entre el derecho administrativo general y el derecho tributario. Ojala ese fuera el criterio para elegir los magistrados de la sección cuarta del consejo de estado.

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