Hacer leña del árbol caído
Parece que el ser humano es experto en sacar leña del árbol caído, o dicho de otra forma, experto en criticar y juzgar los errores ajenos y a la vez pregonar que él lo hubiera hecho mejor, o no hubiera cometido los errores que otros cometieron, cuando la realidad es que nunca lo han intentado ni lo intentarán.
Esta actitud pasa en la familia, en la empresa, en las instituciones educativas, en la vida política y en casi todos los aspectos de la vida.
Llama la atención lo que pasa por ejemplo en una empresa cuando un compañero de trabajo o el jefe se equivocan. En lugar de ser solidarios y buscar soluciones al problema, o sugerir formas de evitar que se repita el error, se ensañan en criticar, en acusar y en manifestar abiertamente que ellos mismos no hubieran cometido tal error, lo cual enrarece el ambiente de trabajo y afecta la convivencia laboral, y por supuesto, no soluciona ni mejora nada.
Parece que es mucho más fácil hacer leña del árbol caído que tumbar el árbol. Resulta que para equivocarse hay que primero pasar a la acción, puesto que actuando es la única forma posible de triunfar o por lo menos de equivocarse.
Un empleado que nunca ha sido jefe, no cometerá los errores de su jefe hasta tanto no ejerza el papel de jefe, luego, por más que pregone y presuma que nunca lo haría tan mal como lo hace su jefe, no significa que se es mejor que quien ha cometido los errores. Hasta tanto no se intente, no se es más que un hablador.
La humanidad reboza de individuos que se dedican a criticar sin aportar soluciones. Individuos que son buenos para juzgar pero no para actuar, ni siquiera para proponer que es tan positivo y válido como actuar. Individuos que simplemente se limitan a decir “yo lo hubiera hecho mejor”.
Una cosa es creer y pregonar que lo haremos mejor y otra cosa muy distinta es por lo menos hacerlo igual o peor que quien se equivocó.


La Palabra de Dios nos enseña a través de la parábola del “Buen Samaritano”, respecto a este tema, que debemos ser misericordiosos, solidarios, compasivos y ponernos en los zapatos de nuestro semejante, para poder entender su situación, y asi ayudarlo y no caerle encima para destruirlo. Igualmente nos enseña el Señor Jesucristo que antes de juzgar a nuestro semejante mirando la paja en su ojo, debemos examinarnos nosotros mismos y sacar la viga que hay en el nuestro, de igual manera nos enseña que no debemos juzgar para no ser juzgados.
Si queremos aprender sabiduría para comportarnos en nuestro diario vivir, debemols recurrir a la fuente, la Palabra de Dios.
Que el Señor JESUCRISTO les continúe bendiciendo a todos.
Es muy cierto su apreciación, Lo malo del cuento es que en el país se ha usado este método para mejorar las imágenes de las figura presidenciales, polarizando; y estigmatizando tanto; que patrones se sienten mejores que los obreros, o los derechistas mejores que los izquierdistas, y viceversa, o los del partido de la U mejores que el resto de los ciudadanos, los conservadores, inalcanzables; así las cosas; todo esto se mente en la conciencia comunitaria y terminamos como usted dice, un país donde no se permite intentar hacer nada, si no, un país donde se tiene que ser para poder intentarlo. Un país desarticulado y sin futuro. Un país destinado a la marginación global, así hablen y firmen TLC con los demás países.