Hacer rifas implica asumir algunas obligaciones frente a la retención en la fuente

Las rifas, loterías y apuestas originan ingresos que son gravados con el impuesto a las ganancias ocasionales conforme lo establece el artículo 304 del estatuto tributario, y ese impuesto  debe ser retenido en su totalidad por quien realiza la rifa en el momento de pagar el premio según lo establece el artículo 306 de estatuto tributario.

La tarifa de retención que se ha de aplicar es la contemplada en el artículo 417 del estatuto tributario, que es del 20%, y se aplica siempre que la base (valor del premio) supere el equivalente a 48 Uvt (1.319.000 en el 2014), conforme lo contempla el artículo 404-1 del estatuto tributario.

Esta retención debe ser practicada por toda persona o entidad que realice el evento según lo estipula el artículo 402 del estatuto tributario:

Se efectúa al momento del pago. Cuando se trate de pagos por concepto de premios de loterías, rifas, apuestas y similares, el impuesto de ganancias ocasionales debe ser retenido por las personas naturales o jurídicas encargadas de efectuar el pago en el momento del mismo.

Como se observa, la norma no distingue ni clasifica las personas que deben actuar como agente retenedores del impuesto a las rifas y similares, de tal suerte que cualquier persona natural, sin considerar en absoluto sus ingresos o patrimonio debe practicar esa retención.

Ya sabemos que practicar una retención en la fuente conlleva más obligaciones, como es la obligación obvia de presentar la respectiva declaración, y para ello es preciso actualizar el Rut, y muy seguramente tendrá que reportar información exógena.

De modo pues que una simple e inocente rifa cuyo premio  supere los 48 Uvt puede implicarle a la persona una serie de procedimientos y papeleos que pueden no justificar el beneficio obtenido de la rifa.

Por suerte por ahora la Dian no tiene las capacidades para fiscalizar cuanta rifa informal se realiza en un barrio, en la empresa o entre familiares y amigos, de suerte que por ahora quienes ignoran estas obligaciones no tienen mucho de qué preocupare, pero el sistema evoluciona hacia el control total de lo que el ciudadano hace.

Adicionalmente se supone que para hacer una rifa se debe pedir permiso, lo cual nadie hace a no ser que sea un rifa con maneje valores elevados. Consultar decreto 1968 de 2001.

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