Impuesto mínimo alternativo simple “IMAS” y el impuesto complementario de normalización tributaria

Sea lo primero recordar, que acorde al artículo 334 del E.T. “el impuesto Mínimo Alternativo Simple (IMAS) es un sistema de determinación simplificado del impuesto sobre la renta y complementarios, aplicable únicamente a personas naturales residentes en el país, clasificadas en la categoría de empleado, que en el respectivo año o período gravable hayan obtenido ingresos brutos inferiores a 2.800 Unidades de Valor Tributario (UVT), y hayan poseído un patrimonio líquido inferior a 12.000 Unidades de Valor Tributario (UVT), el cual es calculado sobre la renta gravable alternativa determinada de conformidad con el sistema del Impuesto Mínimo Alternativo Nacional (IMAN). A la Renta Gravable Alternativa se le aplica la tarifa que corresponda en la siguiente tabla: (…)”.

En ese orden, es debido traer también a colación que el artículo 340 del E.T. contempla que “el Impuesto mínimo alternativo Simple "IMAS" es un sistema de determinación simplificado del impuesto sobre la renta y complementarios aplicable únicamente a personas naturales residentes en el país, clasificadas en la categoría de trabajador por cuenta propia y que desarrollen las actividades económicas señaladas en el presente artículo, cuya Renta Gravable Alternativa (RGA) en el respectivo año o periodo gravable resulte superior al rango mínimo determinado para cada actividad económica, e inferior a veintisiete mil (27.000) UVT. 

A la Renta Gravable Alternativa se le aplica la tarifa que corresponda en la siguiente tabla según su actividad económica (…)”:

De manera sencilla, entonces, sería de inferir que los mencionados impuestos mínimos alternativos simples “IMAS” (para empleados y para trabajadores por cuenta propia”) corresponden a sistemas que permiten la determinación simplificada del impuesto sobre la renta, a partir de la identificación de la correspondiente Renta Gravable Alternativa (RGA) y de la consecuente aplicación de la debida tarifa establecida.

De otro lado, el artículo 35 de la ley 1739 de 2014 ordenó crear “por los años 2015, 2016 y 2017 el impuesto complementario de normalización tributaria como un impuesto complementario al Impuesto a la Riqueza, el cual estará a cargo de los contribuyentes del Impuesto a la Riqueza y los declarantes voluntarios de dicho impuesto a los que se refiere el artículo 298-7 del Estatuto Tributario que tengan activos omitidos. Este impuesto complementario se declarará, liquidará y pagará en la declaración del Impuesto a la Riqueza.

PARÁGRAFO. Los activos sometidos al impuesto complementario de normalización tributaria que hayan estado gravados en un periodo, no lo estarán en los periodos subsiguientes. En consecuencia, los contribuyentes del Impuesto a la Riqueza y los declarantes voluntarios de dicho impuesto que no tengan activos omitidos en cualquiera de las fechas de causación, no serán sujetos pasivos del impuesto complementario de normalización tributaria”.

De la confrontación de los referentes normativos anteriores, y como bien lo manifiesta la Administración Tributaria – en su concepto 13515 de mayo de 2015 – “es posible manifestar que el IMAN e IMAS son sistemas para presentar renta, no para normalizar activos omitidos o eliminar pasivos inexistentes, situación que se colige del contenido de las normas que regulan cada uno de los temas”.

Es pertinente aclarar, que tal expresar de la DIAN surge en atención a un cuestionamiento formulado en el sentido de si para las personas naturales que “tengan activos omitidos o pasivos inexistentes, les saldrá mucho más económico normalizar directamente en su declaración de IMAS, en lugar de hacerlo dentro de las declaraciones del impuesto a la riqueza”.

En ese mismo orden, preguntó el consultante si “una persona que quiera incluir activos omitidos o excluir pasivos inexistentes, lo puede hacer por IMAN o IMAS o necesariamente debe utilizar el sistema ordinario o la declaración del impuesto a la riqueza con normalización tributaria”.

Ante este nuevo interrogante, se pronunció la Autoridad Tributaria precisando que “tal como se explicó en la respuesta al punto 2 la aplicación de los sistemas IMAN e IMAS no implica ni conlleva la normalización de activos o exclusión de pasivos inexistentes”; y que “si lo que se busca es la normalización de activos, debe darse aplicación a las normas pertinentes que están en los artículos 35 y siguientes de la ley 1739 de 2014”.

De la lectura de los cuestionamientos formulados a la DIAN, y resueltos en el mencionado oficio 13515 de mayo de 2015, bien podría colegirse que la intención del consultante estaba orientada a indagar sobre la posibilidad de incrementos patrimoniales injustificados, del contribuyente, a través de la determinación del tributo por el IMAS.

Al respecto, son de total recibo las aclaraciones hechas por la Administración Tributaria, y aunado a ello sería de recomendar el análisis y armonización del artículo 239-1 del E.T. (“Renta líquida gravable por activos omitidos o pasivos inexistentes).

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