Incrementar a seis meses la duración de la licencia de maternidad, en lugar de beneficiar a las mujeres en edad reproductiva podría terminar perjudicándolas

El Centro Democrático anunció que se propone llevar al congreso un proyecto de ley cuyo objetivo es incrementar de tres a seis meses la duración de la licencia de maternidad.

Contario a lo que podría esperarse, la iniciativa no ha sido bien recibida por la mayoría de la opinión pública, especialmente por las mismas trabajadoras, quienes consideran que de aprobarse esa reforma se les restringirían aún más las posibilidades de conseguir o conservar el empleo, pues los empleadores, que de por sí son renuentes a emplear mujeres, tendrían ahora sí una razón de peso para preferir emplear hombres.

Los empleadores, como es apenas obvio, tampoco están de acuerdo con la propuesta. Recuerdan los empresarios que recientemente la duración de la licencia de maternidad fue objeto de un ajuste importante al llevarse de 12 a 14 semanas (Ley 1468 de 2011),  lo cual hace inconveniente mover nuevamente ese lindero, dados los contratiempos que sufren las empresas con los períodos de descanso prolongado de sus trabajadoras.

Los pocos que se atreven a defender la iniciativa aseguran que las empresas no se verían afectadas por dicha prolongación, pues el pago de la licencia no está a cargo suyo sino de las EPS.

Olvidan estos últimos que en el caso de los trabajadores asalariados le corresponde al empleador pagar a la materna la licencia, y luego solicitar a las EPS el reintegro de las sumas pagadas, reembolso que, como es bien sabido, no es inmediato sino que tarda varios meses. Por otra parte, y de manera simultánea, el empleador tendría que pagarle  salario y prestaciones sociales a la persona que reemplace a la mujer en licencia, afiliarla a la seguridad social, cancelar los aportes parafiscales del caso, y, como para chiflarse, correr el riesgo de que la empleada emergente también quede embarazada.

Pierden de vista igualmente esos defensores, que la ausencia de la trabajadora materna conlleva para la empresa la necesidad de darle a la relevante la debida inducción e impartirle capacitación adecuada, y en general afrontar una serie de dificultades para nada atractivas ni deseables.

Una vez se difundió la noticia sobre el propósito del Centro Democrático en tal sentido, empezaron a escucharse las voces de empleadores expresando que en esas condiciones no sólo no contratarían mujeres para sus empresas, sino que estudiarían la manera de reemplazar las actuales empleadas por hombres, bien sea no renovándoles el contrato de trabajo o conciliando la terminación de los mismos.

De hecho, reconocidos analistas no han vacilado en calificar de populista y oportunista la propuesta del uribismo, pues consideran que en el talante de su líder nunca han estado presentes las reivindicaciones de carácter social, y para ilustrar su afirmación invitan a recordar la ley 50 de 1990, la ley 100 de 1993, la ley 797 de 2003, la ley 860 de 2003 y el fatídico acto legislativo 01 de 2005.

Aunque nuestra posición siempre ha estado del lado de los avances en materia social, esta vez no acompañamos esa propuesta porque coincidimos con quienes  consideran que la misma sería nociva para todo el mundo, para las trabajadoras, para los empleadores, para las EPS, etc. Aquí, como en el famoso jueguito de la pirinola, la opción ganadora sería “Todos pierden”.

MÁS SOBRE

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.

Siéntase libre de opinar

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.