Para obtener indemnización de perjuicios materiales y morales de parte del empleador, el trabajador debe acreditar porcentaje de pérdida de la capacidad laboral al momento de terminar el contrato

Los lectores que frecuentan este espacio recordarán muy bien que en varias ocasiones nos hemos ocupado aquí del tema de la responsabilidad subjetiva que suele concurrir con la responsabilidad objetiva en los accidentes de trabajo.

No obstante lo anterior, a continuación haremos una breve síntesis del tema.

Está claro que toda actividad laboral, por sencilla que sea, conlleva para el trabajador el riesgo  de sufrir un accidente de trabajo, el cual será menor o mayor según se cuente o no con todas las medidas de seguridad y se observen los protocolos destinados a evitarlos. Se puede decir, que el riesgo es consustancial al trabajo.

Pues bien, ese riesgo, que en principio le corresponde asumirlo al empleador, pasa a gravitar en cabeza de la ARL una vez aquel cumple con su deber de afiliar al trabajador al Sistema General de Riesgos Laborales. Esa es la denominada responsabilidad objetiva, la cual no exige que se pruebe la culpa pues dicha responsabilidad se basa es en el riesgo.

No ocurre lo propio con la responsabilidad subjetiva, la cual sí exige que se acredite debidamente la culpa del empleador. Hablamos de responsabilidad subjetiva cuando en la ocurrencia del accidente concurre la culpa del empleador. Imaginemos el caso de un trabajador que sufre la pérdida de un brazo al manipular una sierra de madera que no cuenta con la correspondiente barrera de protección. Aquí el siniestro podía haberse evitado si el empleador hubiera dotado la máquina de la malla de protección. En este caso, el trabajador debe probar la culpa del empleador en la ocurrencia del accidente.

Lo anterior nos permite entender que un accidente de trabajo  puede dar lugar al pago de una sola indemnización: a cargo de la ARL (en caso de culpa objetiva);  o a una doble indemnización: una a cargo de la ARL y otra a cargo del empleador (responsabilidad subjetiva). En la responsabilidad subjetiva  el trabajador sí debe probar la culpa del empleador.

Ahora bien, cuando se alega la culpa del empleador en la ocurrencia del siniestro, el trabajador tiene una carga adicional, pues además de tener que probar la culpa debe acreditar el porcentaje de pérdida de su capacidad laboral, cuidándose eso sí de que dicha tasación corresponda a la fecha en que termina el contrato de trabajo. O sea que al juez se le debe dejar bien claro cuál era la pérdida de dicha capacidad en ese momento.

Recientemente la Sala de Casación Laboral se ocupó del caso de una trabajadora que luego de trabajar durante 20 años continuos  en una empresa, fue desvinculada de la misma al no prorrogársele más el contrato de trabajo suscrito a término fijo de un año.

La trabajadora demandó a la empresa y a la ARL aduciendo que durante su vinculación con dicha empresa había adquirido una enfermedad profesional denominada Sindrome del túnel del carpo bilateral, Epicondilitis bilateral y Tenosinovitis de extensores bilateral, reconocida por SURATEP ARP en el mes de mayo de 2006. Según la demandante esta patología la adquirió por falta de medidas de prevención e incumplimiento de normas en Salud Ocupacional por parte de la empresa, y por el no cumplimiento de actividades por parte de la A.R.P. SURATEP, entidad a la cual se encontraba afiliada la empresa desde el 1º de julio de 2007. Con base en lo anterior la demandante  solicitó que se condenara de forma solidaria a las demandadas por perjuicios materiales en lo correspondiente al daño emergente, lucro cesante consolidado por $5.015.524 y futuro por $75.545.089, por la enfermedad profesional que adquirió dentro de las instalaciones de la empresa empleadora durante la vigencia del contrato, esto fue desde el 27 de julio de 1996 hasta el 26 de julio de 2006; junto con los perjuicios morales en valor de $14.936.410; y reclamó, en total, la suma de $95.498.023 por concepto de reparación plena y ordinaria de perjuicios, con la indexación e intereses.

Pues bien, en cuanto a lo que importa a este comentario, diremos que el proceso llegó a la corte Suprema de Justicia vía casación, a instancias del trabajador demandante a quien le fueron negadas las pretensiones en las dos instancias, así: el a quo absolvió a la empresa tras no hallarla culpable de la enfermedad laboral de la trabajadora.

El Juez de segunda instancia sí encontró debidamente establecida en el expediente la culpa de la empleadora, pero la absolvió aduciendo que la trabajadora no había probado los perjuicios sufridos.

La Corte, por su parte, coincidió con el Tribunal en cuanto a que estaba debidamente probada la existencia de la enfermedad de origen laboral, y la culpa de la empresa, pero se apartó de la conclusión de juez de segunda instancia en cuanto a la falta de prueba de los perjuicios sufridos por la demandante, toda vez que esa Sala podía haber hecho uso de las facultades oficiosas que le confiere la ley,  para la cuantificación de los perjuicios; y además,  porque de acuerdo con lo establecido en el artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo si existe culpa suficientemente comprobada del patrono en la ocurrencia de la enfermedad profesional, queda este obligado a la indemnización total ordinaria de perjuicios; sin que sea necesario por ello acudir a otros códigos puesto que el de la materia en este punto no adolece de vacío, según lo había dicho la Corporación en la Sentencia de agosto 3 de 1992, Radicado 4709.

Sin embargo,  encontró la Corte que la razón no estaba de lado de la recurrente, en tanto que el ad quem, en este caso, sí tuvo razones válidas para no aplicar los efectos del artículo 216 del CST, puesto que la certificación aportada al proceso sobre el porcentaje de la pérdida de la capacidad laboral de la demandante se había expedido un año después de terminado el contrato de trabajo, lo cual le había impedido al Tribunal establecer con certeza en quantum de dicha pérdida al finalizar el contrato de trabajo.

Ver Sentencia SL7513-2016 Radicación No. 45997  del 8 de junio de 2016, M.P. Dr. Jorge Mauricio Burgos Ruiz.

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