Indemnización por despido del trabajador sin justa causa estaría exenta de impuestos sobre la renta y por tanto no sería objeto de retención en la fuente

Con esa medida se busca no disminuir los recursos con los cuales el trabajador deberá enfrentar su nueva condición de desempleado. 

Como todos sabemos, cuando el trabajador es despedido sin justa causa, tiene derecho a que el empleador le pague una indemnización cuyo monto se establece con base en el valor del salario mensual y la  antigüedad del trabajador.

Con la indemnización se cubren los perjuicios materiales que sufre el trabajador con ocasión del despido, vale decir, el daño emergente y el lucro cesante. Sin embargo, nada obsta para que el trabajador reclame también la indemnización de los perjuicios morales que le deriven la terminación del contrato de trabajo.

Antes de seguir adelante conviene detenernos aquí unos segundos para precisar, en términos muy sencillos, que el daño emergente está representado por los perjuicios que recibe el trabajador al tener que cubrir en adelante con sus recursos propios los gastos que ordinariamente atendía, antes del despido, con su salario y prestaciones sociales, vale decir, los alimentos, el vestuario, el arrendamiento, las medicinas, etc. Y el lucro cesante corresponde lo que a partir del despido dejará de percibir el trabajador por concepto de ingresos laborales. En términos más elementales aún, podríamos decir que el daño emergente corresponde a lo que por causa del despido deberá salir ahora del bolsillo del trabajador, y el lucro cesante  lo que dejará de entrar a su bolsillo.  Para ilustrar la diferencia que existe entre el daño emergente y el lucro cesante, yo acostumbro acudir a un ejemplo muy explicativo: los perjuicios que sufre el propietario de un taxi que es chocado por otro vehículo. En tal caso el daño emergente lo representan los gastos que deberá hacer el propietario del taxi para repararlo y volver a dejarlo en condiciones aptas para su actividad. Y el lucro cesante  lo representan los ingresos que dejará de recibir el dueño del taxi durante el tiempo que éste permanezca en el taller en reparación.

Después de esa breve digresión volvamos al caso de la indemnización por despido injusto y sus implicaciones fiscales.

Tal como está establecido actualmente, todo lo que reciba el trabajador por concepto de indemnización por despido injusto es objeto del impuesto sobre la renta y está sujeto a la  retención en la fuente, lo cual como es obvio afecta sensiblemente al trabajador, pues le disminuye el monto de dicho ingreso. Y eso le ocurre precisamente en el momento en que se le suspenden los ingresos por causa del despido. Como abogado he podido comprobar que el despido es una verdadera tragedia para el trabajador. Quien haya vivido la experiencia de ser despedido sin justa causa sabe lo duro que es eso. Por razón de mi profesión he tenido frecuentemente en consulta a trabajadores víctimas de despidos arbitrarios, y eso me ha acercado a su drama.  Cuando el despido es con justa causa el trabajador puede entender la situación, pues al fin y al cabo ésta es producto de su proceder. Pero cuando es sin motivo justo, el trabajador sufre una baja en su autoestima y por lo general entra en depresión, su autoestima se pone a nivel del piso, y toda su familia se ve arrastrada a ese infierno. Por eso, cada vez que se presenta la ocasión les recomiendo a los empleadores pensar mucho antes de despedir a un trabajador, en esos casos vale la pena no perder de vista que detrás de ese trabajador generalmente hay una mujer y unos hijos que viven de su salario. Es más, soy de los que piensan que debería ser eliminada de la legislación la facultad del empleador de poder acudir a la figura del despido sin causa justa a cambio del pago de una indemnización.

Ahora bien, un grupo de representantes a la Cámara ha radicado en la secretaría de la Corporación un proyecto de ley con el cual se busca adicionar al artículo 206 del Decreto 624 de 1989 (Estatuto Tributario), un numeral a través del cual se le agregaría a la lista de rentas de trabajo exentas del impuesto sobre la renta y complementarios provenientes de la relación laboral o legal y reglamentaria, el 100% del valor total del pago recibido por el asalariado por concepto de indemnización por despido sin justa causa (art. 64 del Código Sustantivo del Trabajo), así como la exención del  cien por ciento (100%) de los montos de las indexaciones o intereses declarados mediante sentencia.

Prevé el proyecto de ley en análisis, que dicha exención será aplicable en todos los casos en que el trabajador sea despedido de su empleo sin justa causa, durante toda  su vida laboral.

Finalmente consagra la propuesta que la referida indemnización estará libre de retención en la fuente para trabajadores que devenguen ingresos hasta el equivalente de 204 Unidades de Valor Tributario (UVT), sin perjuicio de lo dispuesto por el artículo 27 de la Ley 488 de 1998. De ese límite hacia arriba la indemnización estará sometidas a retención por concepto de impuesto sobre la renta, a una tarifa del veinte por ciento (20%).

NOTA: Mediante Resolución número 000245 del 3 de diciembre de 2014, la DIAN, fijó en $28.279 la Unidad de Valor Tributario – UVT vigente desde el 1º de enero de 2015.

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