Indignados Tributarios

En Colombia, el país del sagrado corazón de Jesús, como decía  en alguna oportunidad mi profesor de auditoria, estamos acostumbrados a ver noticias amarillistas en aspectos judiciales.

Algunos (la señora de la peluquería, los tíos, el señor de la panadería, etc.)  fervientes defensores del amarillismo,  opinan  que en él, se ven  en esencia las vicisitudes del sistema judicial colombiano. Independientemente de nuestra posición frente al amarillismo, hay algo que sobresale de las tantas abrumadoras noticias, y es que nos sentimos irritados con algunas condenas “ejemplarizantes” sobre hechos que bajo el ciudadano del común no son tan significativos como otros. ¡Un señor que roba una bolsa de leche en polvo podría ser judicializado en ir a la cárcel¡! El hombre que robo el caldo de gallina podría ir a la cárcel seis años ¡ entre otros sucesos.

Y ¿qué sucede con aquellos a quienes si se les comprobó que se apropiaban de recursos del estado? Un proceso de responsabilidad fiscal, una condena no superior a 7 u 8 años de cárcel y una condena disciplinaria (nunca he entendido esa independencia de condenas), como todos tenemos “rabo e’ paja” hacen un acuerdo con la fiscalía delatando sus amigos y obteniendo una reducción de la condena considerable. Una vez en la cárcel, se decide por sus gustos intelectuales y opta por estudiar con ello disminuye su condena, otros más amigables con el campo, mandan sus secuaces a sembrar y se toman fotos como si eso los hiciera verdaderos campesinos, obteniendo una reducción adicional en su condena, en ultimas no duraran mucho tiempo en la cárcel, saldrán y recogerán los frutos de su delito, el cual fue puesto en patrimonio a terceros y todo seguirá normal para ellos.

Todo esto nos lleva sencillamente a un sentimiento de indignación, que es el mismo manifestado por organizaciones sociales como justicia tributaria.

Entonces ¿Por qué no crear un impuesto al delito? Que cada persona condena por apropiarse de recursos del estado tribute a una tarifa superior a los demás ciudadanos. Un punto adicional cuando menos, un proceso de fiscalización constante y obligatoria respecto de sus declaraciones tributarias personales una vez cumplida la condena. El impedimento comercial de crear figurar de segmentación del patrimonio.

En fin, nunca he entendido, y nunca entenderé, mientras Dios me tenga en uso pleno de mis facultades mentales,  como, los que le jugamos limpio al país no tenemos recompensa adicional como si la tiene los desjuiciados en impuesto. Amnistías, saneamientos, condición especial de pago, repatriación de capital, ganancia ocasional por dos años del 10% y lo peor de todo, pagadera en cuatro años.

Nota: ¿algún lector tiene conocimiento de un acto público o privado  de la defensoría del contribuyente ante la falta de reglamentación de la reforma tributaria? Si es así, por favor divulgarlo.

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