Ingresos según NIC. Los ingresos en el Marco Conceptual

Las normas del IASB suponen la plasmación práctica del desarrollo normativo del denominado Marco Conceptual, cuya misión es explicar el objetivo de la información financiera empresarial dentro de un entorno económico basado en la libertad de mercado y en la idea de que la información debe fluir para poder tomar decisiones de forma correcta.

El objetivo de los estados financieros, tal y como aparece definido por el IASB, es facilitar información sobre la situación financiera, rendimiento y cambios en la posición financiera de las empresas, pretendiendo que la información sea útil para la toma de decisiones de un amplio grupo de usuarios de dicha información. Ello requiere, lógicamente, que los estados financieros informen, entre otros elementos, de todos los ingresos que la empresa obtenga.

El Marco Conceptual establece los conceptos teóricos que sustentan la confección y presentación de los estados financieros. Por ello, define las dos hipótesis fundamentales que deben emplearse para su elaboración, esto es, el devengo y la empresa en funcionamiento, ambas de gran importancia en la contabilización de los ingresos. El devengo resalta la necesidad de recoger las transacciones cuando se producen, por lo que todos los ingresos deben ser reconocidos con independencia de cuando se materialice la corriente monetaria a que den lugar. La hipótesis fundamental de empresa en funcionamiento parte de la asunción de la continuidad en el tiempo de las operaciones de la empresa, razón por la cual el propósito de la información contable no consiste en obtener valores de liquidación.

En el Marco Conceptual del IASB también se definen las características cualitativas de la información financiera como los atributos que hacen útil, para los usuarios, la información facilitada en los estados financieros, siendo las principales la comprensibilidad, relevancia, fiabilidad y comparabilidad.

La comprensibilidad consiste en que la información facilitada por los estados financieros resulta inteligible para los usuarios. La relevancia implica la utilidad de la información para la toma de decisiones por los usuarios; de aquí que deba estar revestida tant0o de capacidad predictiva como de capacidad confirmatoria y se vea afectada por su grado de materialidad (cualidad de orden secundario). La fiabilidad asume que la información está libre de sesgos y errores materiales, y a su vez se relaciona con cinco características cualitativas secundarias: así, para que una información sea fiable debe:

  • Representar fielmente las transacciones.
  • Prevalecer el fondo sobre la forma de las mismas.
  • Ser neutral, e integra (completa), y
  • Debe aplicarse la prudencia, es decir, debe incluirse un cierto grado de cautela para realizar los juicios que requieren las estimaciones bajo condiciones de incertidumbre, de forma que los activos y los ingresos no se sobrevaloren, y que las obligaciones y los gastos no se infravaloren.

Por último, con la comparabilidad se pretende que los usuarios puedan realizar comparaciones a lo largo del tiempo y entre empresas diferentes.

Todo lo anterior debe entenderse considerando que, la información contable está diseñada para proteger fundamentalmente, a accionistas y acreedores, mientras que en las normas del IASB se parte de la idea básica de que el propósito de los estados financieros es ofrecer información empresarial de carácter general, útil para un amplio conjunto de usuarios que la emplean para tomar decisiones económicas. En este sentido, y como se ha manifestados en el párrafo anterior, el IASB considera la prudencia como una cualidad de orden secundario, vinculada a la característica primaria de fiabilidad y situada al mismo nivel que la neutralidad, el carácter completo, la representación fiel y el predominio del fondo económico sobre la forma. A diferencia de la normativa internacional, las regulaciones clásicas y patrimonialistas contables, otorgan un papel preferencial al principio de prudencia valorativa, cuya jerarquía le sitúa en un plano superior a los restantes principios, debiendo prevalecer en caso de conflicto entre principios o a falta de las correspondientes interpretaciones. Esta cuestión es especialmente relevante cuando nos planteamos el tratamiento contable que debe darse a los conceptos de ingresos, pues a diferencia de los conservadores modelos contables anteriores, en el que sólo se reconocen beneficios realizados, el modelo del IASB reconoce, de modo simétrico el caso de las pérdidas, no sólo los beneficios realizados, sino también los potenciales. Por ello, esta consideración es de gran importancia para conocer y comprender las modificaciones que se van a producir en el tratamiento contable de los ingresos con la introducción del modelo contable propuesto por el IASB, que da preponderancia al criterio de valoración razonable.

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