¿Insolventarse como última salida de un contribuyente omiso y arruinado?

El 27 de febrero próximo vence el plazo para que los contribuyentes que no hayan presentado sus declaraciones lo hagan sin pagar sanción y sin pagar intereses, lo que es una ganga nunca vista en tiempos recientes, ganga que ha sacado a luz la situación de algunas personas naturales que con buena intención han querido ponerse al día con la Dian pero se han dado cuenta que les es imposible.

A continuación el caso de una persona natural que hemos conocido de primera mano.

La Dian le envía una invitación para que presente las declaraciones de los años 2011 y 2012 y se acoja al beneficio consagrado en el parágrafo 4 del artículo 56 de la ley 1739 de 2014, porque según los datos que le han reportado los terceros, en los dos años obtuvo ingresos que lo  obligan declarar.

Al señor le dijeron que no tenía que pagar sanciones ni intereses por lo que ilusionado se puso en la tarea de presentar las declaraciones, pero una vez en el proceso se estrelló con la dura realidad puesto que el impuesto a pagar determinado de acuerdo a la realidad económica, probatoria y legal, resulta ser exageradamente  elevado y simplemente no podía pagarlo, ni siquiera vendiendo todas sus propiedades, que son pocas, o mejor, una sola, un viejo Renault que ya ni figura en la lista de precios  de la revista motor y por el que no dan más de $600.000 u tal vez $800.000.

El señor siempre ha trabajado como electricista, y lo hace por semanas o máximo un par de meses en una empresa y en otra, y por su actividad, prácticamente no puede imputar cosos ni deducciones, y aunque pudiera imputar algunos, no tiene un solo soporte, no tienen con qué soportar ni siquiera un peso de costo o deducción, así que sus ingresos brutos serán su renta líquida, a no ser que u n funcionario de la Dian, que haga de buen samaritano y vaya en contra de la doctrina y directrices internas de la Dian, decidiera aplicar  el artículo 82 del estatuto tributario que trata sobre el costo presunto, pero aun creyendo en lo imposible,  el contribuyente debería pagar aproximadamente $16.000.000, una suma inalcanzable dadas sus circunstancias actuales.

Se trata de una persona que se encuentra desempleada;  en lo que va del año 2015 sólo ha tenido un pequeño contrato por el que le pagaron $300.000 y como es de esperarse, con ese dinero no puede cubrir los gastos de su familia que incluye tres niños, así que  el señor ni siquiera tiene con qué alimentar a sus hijos, mucho menos podrá asumir el costo de los impuestos que adeuda. Este señor no podrá cumplir ni  aunque el estado le permitiera pagar un valor simbólico por conceptos de impuestos así  como la justicia simbólica que se está discutiendo para poner fin al conflicto interno de nuestro país. Simplemente es imposible, ni un peso de impuestos,  ni un día de cárcel.

¿Ante esta cruda realidad qué decisión puede tomar este contribuyente?

Dada su condición económica, este contribuyente no lo queda otro camino que no declarar ni pagar y declararse insolvente, pero espera, es que ya es insolvente; su única propiedad en caso de ser embargada y rematada por la Dian no significará más que $200.000 o $300.000 en el escenario más positivo.

¿Qué puede hacer la Dian?

La Dian debe hacer su trabajo, pero será un trabajo infructuoso, un desgaste administrativo que no conducirá a nada, por cuanto no podrá sacarle un peso a un señor que ni siquiera está en condiciones de conseguir lo necesario para alimentar a su familia.

Y este no es un caso aislado. Son muchas las personas naturales que no declararon y que no tiene un solo papel para soportar nada, y que hoy en día no tienen cómo pagar impuestos.

Ni siquiera se puede considerar como opción hacer un crédito bancario para pagar un impuesto cuando ni siquiera se lo han concedido para comprar una casa, ni para pagar los gastos educativos de sus hijos, ni para pagar la salud que la EPS les niega.

Se trata de una tragedia invisible de la que sólo nos enteramos cuando de una u otra forma nos toca de forma directa.

Para evitar estas situaciones el estado debe educar a la ciudadanía para cumpla oportunamente con sus obligaciones tributarias, cuando aún tiene condiciones de aportar algo a las arcas de la mermelada, puesto sino se cobran los impuestos a tiempo, es muy probable que luego de unos años muchas personas estén la bancarrota y ya no se les pueda sacar nada por muy feo que mire y  por muy alto que hable el funcionario de la Dian encargado de perseguir omisos.

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