Instrumentos Financieros: Activos Financieros (I). A Costo Amortizado (I)

Reconocimiento y valoración iniciales

Los activos financieros a costo amortizado pueden ser cuentas por cobrar (normalmente de largo plazo, donde se identifique de un modo claro una transacción de financiación), préstamos o títulos de deuda adquiridos por la entidad con la intención efectiva y la capacidad de mantenerlos para cobrar todos los flujos de efectivo contractuales hasta el momento de su vencimiento. Pueden ser a corto o a largo plazo, según el período de tiempo que falte hasta el momento de su reembolso. La empresa los reconoce en el momento en que adquiere los derechos que incorporan, y el valor inicial en cuentas será el valor razonable de las contrapartidas entregadas para su adquisición.

Por lo general, las contrapartidas entregadas para la compra de préstamos o títulos de deuda suelen consistir en efectivo, por lo que no suele haber problemas para medir exactamente el valor entregado. Además, la operación puede hacerse a través de un intermediario, que entregará los títulos y cargará en la cuenta de la entidad el importe en la moneda de presentación que utilice en sus estados financieros, por lo que no habrá problemas para el reconocimiento.

No obstante, hay ocasiones en las que puede haber algún problema a la hora de determinar el valor razonable de la contrapartida entregada, como por ejemplo:

  1. Cuando se trate de adquisiciones en moneda distinta de la moneda funcional, en cuyo caso es preciso utilizar el tipo de cambio aplicado por el intermediario, que será un cambio vendedor del día que se haya liquidado la operación.
  2. Cuando se hayan entregado activos distintos del efectivo y se trate por tanto de una permuta, ya que habrá que determinar el valor razonable de los mismos, para lo que se puede recurrir a las cotizaciones de mercado de los bienes o a la tasación de los mismos. En estos casos puede haber ganancias o pérdidas, que es preciso reconocer en el estado de resultados, como consecuencia de la transacción.
  3. Cuando resulten de novaciones o reestructuraciones de créditos o préstamos anteriores, en cuyo caso se valorarán por el valor actual neto de los flujos de efectivo a recibir, lo que podrá dar lugar asimismo a ganancias o pérdidas.

Esta forma de valoración presenta sustanciales diferencias respecto de la forma tradicional de evaluar estas inversiones teniendo en cuenta el principio nominalista de los créditos, que se practica en muchos países, según el cual la información relevante es el efectivo que la empresa va a obtener en el momento del vencimiento (la diferencia entre este importe y el costo se puede llevar en cuentas de ingresos diferidos, por ejemplo). Por el contrario, valorar en el momento del reconocimiento por el costo de adquisición supone homogeneizar el tratamiento contable de estas partidas con el de la práctica totalidad de los demás activos.

Aunque suele ser poco frecuente la adquisición con pago aplazado de este tipo de instrumentos financieros, en caso de aparecer habrá que calcular el valor actual neto del pago a realizar, siempre que el efecto del tiempo sea significativo en el pago. El tipo de interés a utilizar es el de mercado para este tipo de activos financieros, en el momento de realizar la operación. Este tipo de interés será el que se deba utilizar para la valoración de los pasivos correspondientes.

Los denominados costos de transacción (formalización de la operación, comisiones y corretajes, impuestos, etc.) forman parte del costo de adquisición como sucede con el resto de los activos.

EJEMPLO: Costo de adquisición de inversiones a costo amortizado.

Se adquiere en el mercado un título de deuda del Estado cuyo valor de reembolso son 10.000 u.m., pagaderos dentro de 18 meses, pagando por el 9.300 u.m. Los costos de intermediación e impuestos son de 100 u.m.

Contabilización:

El costo de adquisición del título de deuda es de 9.400 u.m. Los intereses implícitos en el instrumento financieros son 600 u.m., lo que supone un rendimiento anual efectivo del 4,22%.

Ejemplo: Costo de adquisición de un Título de Deuda.

Se adquiere en el mercado un título de deuda del Estado que tiene un valor de reembolso de 12.000 u.m., dentro de 15 meses, y unos intereses anuales postpagables de 720 u.m. (los próximos vencen dentro de 3 meses), entregando a cambio pagarés emitidos por una empresa privada, a cambio de servicios prestados por la entidad compradora, que tienen un valor contable (costo amortizado) en el balance de la entidad tenedora de 12.800 u.m. Los costos de transacción son insignificantes y el tipo de rendimiento anual de la deuda pública a plazo equivalente es del 5%.

Contabilización:

Se trata de una permuta. El título que se adquiere tiene un valor razonable, que será su costo de adquisición, igual a los flujos de efectivo futuros descontados al tipo de interés aplicable, esto es:

Al dar de baja el pagaré que se entrega a cambio, se reconocerá una pérdida igual a la diferencia entre el valor contable del mismo y esa cantidad (es decir 121,31 u.m.). El importe total del costo de adquisición (12.678,69 u.m.) debe ser distribuido entre el costo de compra del título (11.290,02 u.m.) y el valor actual de los intereses a recibir (1.388,67 u.m.). El rendimiento del nuevo título adquirido es, evidentemente, del 5%.

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