Instrumentos Financieros: Activos Financieros (III). Préstamos y partidas a cobrar (I)

La práctica totalidad de las consideraciones hechas para los activos financieros a costo amortizado son válidas para los préstamos y partidas a cobrar de la empresa. En particular, las normas para determinar el costo de adquisición, el devengo de intereses y la valoración al costo amortizado de las partidas, el deterioro y la baja en cuentas, son equivalentes a las vistas en artículos anteriores.

Esto es lógico porque, aunque pueden ser de procedencias muy distintas, se da una evidente similitud formal de las partidas recogidas en una y otra categoría. No obstante, la clasificación como préstamos y partidas a cobrar, no deriva en el mantenimiento de estas partidas hasta su vencimiento, si bien ésta es la regla general en la práctica.

Los préstamos y partidas a cobrar incluyen todas las partidas que la empresa ha adquirido mediante la entrega de efectivo, bienes o servicios directamente al deudor, y no se tienen con el propósito de ser vendidas inmediatamente. En esta definición entran, por ejemplo, las cuentas a cobrar de clientes, los efectos de comercio derivados de las ventas, los intereses a cobrar y los anticipos u otros préstamos a los trabajadores. Pero no sólo se incluyen las partidas que tienen su origen en las transacciones habituales, como son las anteriores, sino también los préstamos, ya sean a largo o corto plazo, concedidos a otras empresas (por ejemplo dependientes o asociadas) y los títulos de deuda adquiridos que no coticen en el mercado.

No obstante, el hecho de que una partida por cobrar, originada por los ingresos habituales de la entidad, pueda eventualmente ser vendida en el futuro no impide su clasificación como tal en el balance.

Hay, por tanto, un solapamiento notable entre las dos categorías de activos financieros, que sólo puede solucionarse en la práctica con reglas de reconocimiento, valoración, contabilización y baja en cuentas equivalentes. No obstante, hay ciertas situaciones propias de las partidas a cobrar de origen comercial que son específicas y que merecen comentario aparte, conde se pueden abordar algunos problemas de valoración (partidas a cobrar a largo plazo), de deterioro del valor (incobrables) y de baja en cuentas (descuento de efectos y factoring).

Cuando se generan créditos a largo plazo procedentes de ventas o prestaciones de servicios, el valor razonable será el valor al contado de los mismos, que pueden determinarse en función de los precios de mercado o de la política de precios de la entidad. (Es importante hacer referencia a estos efectos el contenido del párrafo 11 de la NIC 18, o el párrafo 23.5 de la NIIF para las PYMES). El resto, hasta el importe a rembolsar, son los intereses implícitos en la operación, que deben distribuirse en el tiempo utilizando el método del interés efectivo.

Como en el caso de los activos mantenidos hasta el vencimiento, la forma de registrar contablemente estas partidas a cobrar a largo plazo puede ser, a opción de la empresa, o bien valorando la partida por el costo amortizado neto, o bien valorando la partida por el importe a rembolsar y utilizando una cuenta correctora con los intereses no devengados todavía. En ningún caso, estos intereses no generados pueden ser presentados como un pasivo (no cumplen las condiciones que impone la definición, y no son por tanto deudas), no como componentes del patrimonio neto (no se han ganado todavía, ya que se acumulan conforme pasa el tiempo).

Una vez que se determine el tipo de interés efectivo, los intereses que se llevarán a resultados en cada período serán los que resulten de aplicar el tipo correspondiente al principal vivo (costo amortizado) al principio del período.

EJEMPLO: Costo de adquisición de un préstamo Generado por la empresa.

Antecedentes

La entidad A lleva a cabo, el 30 de junio de 20X5, le restructuración de dos préstamos hechos a una empresa dependiente (sociedad B). Uno de ellos tiene un costo amortizado a esa fecha de 10.000 u.m., un tipo de interés efectivo del 4,5, por ciento anual que vence cada 1 de julio (los intereses a cobrar están contabilizados) y cuyo principal debía rembolsarse dentro de 24 meses, mientras el otro tenía un costo amortizado de 5.500 u.m., un interés efectivo del 5 por ciento y vencía en el momento de hacer la novación. El nuevo préstamo implica que la dependiente pagará 18.000 u.m. dentro de 3 años. Los costos de transacción, satisfechos por la entidad, han sido de 235 u.m. La empresa tenía contabilizado el cupón de intereses del préstamo, pero no lo había cobrado todavía.

Valoración de nuevo préstamo.

Se trata de una operación de restructuración de préstamos, donde el préstamo generado tiene poca relación por sus condiciones con los amortizados. Haciendo la equivalencia financiera de las tres cantidades, y contando con los tres cupones de intereses pendientes de cobro (450 u.m. cada uno) y los costos de transacción, se obtiene un interés efectivo del 3 por ciento para el nuevo instrumento, que es del tipo “cupón cero”, con un solo pago de 18.000 dentro de tres años, y cuyo valor actual neto es en la fecha de la transacción de 16.472,55 u.m. Los cálculos correspondientes se muestran a continuación:

Contabilización

Al contabilizar el valor actual del nuevo préstamo, dar de baja los anteriores y registrar los costos de transacción, se produce una pérdida, ya que se renuncia a los réditos de un préstamo al 4,5 por ciento a favor de otro que sólo genera el 3 por ciento. La diferencia por importe de:

287,55 u.m. (16.472,55 – 10.000 – 5.500 – 450 – 235)

Se considera una ganancia del período.

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