Instrumentos Financieros: Activos Financieros (V). Baja en cuentas (I)

La baja en cuentas de los activos financieros que tenemos la intención y capacidad de mantener hasta su vencimiento se producen bien por reembolso, llegado el vencimiento, bien por disposición de los mismos (venta, intercambio, etc.), bien porque pasen a formar parte de otra categoría de instrumentos financieros o bien porque se abandone la posibilidad de cobrarlos. En el caso de disposición, el problema será determinar qué parte del activo se ha dado de baja, siempre que se esté enajenando una porción del mismo, así como determinar su importe en libros.

El caso más simple de baja por reembolso no merece comentarios especiales, ya que si se ha contabilizado correctamente y según el método del interés efectivo, el costo amortizado al vencimiento coincidirá con el valor de reembolso. De haber alguna discrepancia, esta diferencia se llevará inmediatamente a resultado y será tratada como cualquier otro cambio en las estimaciones contables. Tampoco es necesario hacer comentarios extensos sobre la baja al abandonar la posibilidad de cobro, ya que en este caso se eliminarían todos los saldos relacionados con el instrumento (costo amortizado, pérdidas por deterioro, intereses a cobrar, etc.) y se llevaría el saldo neto a resultados. Es preciso indicar que los cargos o abonos a resultados por transacciones con instrumentos financieros no pueden ser tratados, en las NIIF, como resultados extraordinarios, por lo que lo habitual es utilizar partidas específicas, que muy bien pueden situarse en los apartados financieros de dicho estado contable.

Venta: Determinación del costo de venta.

En principio, la venta de los activos financieros que mantenemos hasta el vencimiento, no suele ser el desenlace previsto para las partidas que pertenecen a esta categoría, puesto que la intención de la empresa es conservarlos hasta que la entidad emisora los reembolse (caso de los bonos). No obstante en muchos casos este tipo de activos terminan vendiéndose antes de su vencimiento, de ahí la nueva clasificación que incorpora la NIIF 9, dando lugar a la clase de activos financieros que se miden a valor razonable con cambios en Otro Resultado Integral, reconociendo por lo tanto la posibilidad de que las empresas puedan tener el modelo de negocio de cobrar los flujos contractuales, pero también la posibilidad de vender estos activos.

En el siguiente cuadro se exponen varios casos de venta anticipada de estos activos:

De estas circunstancias, conviene comentar brevemente la primera de ellas, posiblemente por ser la más habitual, ya que muchas empresas aprovechan las ventajas que tiene vender un activo financiero en fechas próximas al vencimiento del mismo, ya sea por el tratamiento fiscal más favorable de las ganancias obtenidas por la enajenación o por aprovechar el efecto en el valor de mercado de una bajada en los tipos de interés.

La baja en cuentas del activo financiero a costo amortizado sólo se hace si la entidad ha perdido el control de los derechos contractuales del activo en cuestión, lo que habitualmente supone que ya ha realizado los derechos de percibir los beneficios (por ejemplo los flujos de efectivo) especificados en el contrato, o bien que éstos han expirado o se han cedido a un tercero.

En el caso de pérdida de control, el registro de la eliminación del activo sigue las reglas habituales: se darán de baja los saldos relacionados con el mismo (costo amortizado, deterioros del valor si se registran por separado, intereses, devengados pendientes de cobro) a la vez que se reconoce el valor razonable de la contrapartida recibida. La diferencia entre el valor de la contrapartida y la suma de los saldos dados de baja será la ganancia o la pérdida por la venta. Es evidente que si la baja en cuentas se produce sin ninguna contrapartida, porque la entidad haya descartado la posibilidad de recuperar el valor contable del instrumento, lo que se está registrando es un deterioro del valor.

Hay ocasiones, sin embargo, en que el titular del activo financiero conserva algún derecho sobre el mismo (por ejemplo, ha pactado la recompra del mismo por un precio determinado), en cuyo caso no se dan las condiciones para la baja en cuentas. Por eso, cuando existen pactos de recompra u obligaciones de rescate por parte del cedente, o bien se dan opciones de venta incondicional a favor del cesionario, no se produce la pérdida de control y el activo no puede ser eliminado del balance, salvo que el instrumento en cuestión se cotice en el mercado y las condiciones de la cesión sean parecidas a las que se dan en el mismo en lo que se refiere a intereses.

Otra forma de saber si se ha perdido el control es atendiendo a los derechos que tiene el cesionario sobre el activo que ha recibido. Si los derechos son equiparables a los que tenía el cedente, éste habrá perdido el control a favor del receptor. Una prueba de la tenencia del control es la posibilidad, pro parte del cesionario, de vender, pignorar o disponer de otra manera del activo por un precio que se aproxime a su valor razonable.

Suponiendo que los derechos sobre el activo hayan sido cedidos en su totalidad, cable el problema de la valoración del costo de la venta, suponiendo que la entidad esté transmitiendo títulos de iguales características que tengan un costo amortizado diferente. Esta situación puede darse siempre que se hayan adquirido remesas de títulos en distintos momentos del tiempo, de manera que el efecto conjunto del costo de adquisición y el interés efectivo causen diferencias en el valor unitario de los títulos. En tal caso es necesario, ante una transacción de venta, identificar las remesas vendidas, ya que cada una tendrá un costo amortizado unitario diferente (aunque dentro de la misma todos los títulos tengan el mismo valor). Por lo general, los títulos que se venden pueden señalarse de forma clara (números de serie, códigos, etc.), y en la documentación de la transacción quedará constancia de la identificación pertinente.

En ocasiones, la venta puede afectar sólo a una parte del activo, por que la empresa conserve la otra parte o porque retenga determinados derechos que forma parte del mismo. Incluso pueden aparecer activos o pasivos financieros tras la baja en cuentas de un activo financiero, que se deben reconocer en el balance de situación, valorándolos adecuadamente.

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