Instrumentos Financieros: Contabilidad de Coberturas (I)

Básicamente, mediante una operación diseñada como de cobertura se pretende proteger de riesgos existentes en la empresa. Estos riesgos pueden provenir tanto de activos y pasivos ya existentes en la empresa, como del cumplimiento de obligaciones a consecuencia de contratos en firme, o de operaciones planificadas. Ante la posibilidad de que variaciones en los mercados puedan afectar en los resultados a consecuencia de los elementos enumerados anteriormente, la empresa puede diseñar estrategias para compensar sus efectos.

Estas estrategias pueden desarrollarse a través de la propia actividad empresarial, de forma natural, es decir, incurriendo en un activo (pasivo) que exponga a la empresa al mismo riesgo del pasivo (activo) prexistente o compromisos en firme de compra (venta) que compensen el riesgo en precio de contratos en firme de venta (compra) anteriormente formalizado. El inconveniente de este tipo de diseños es el poco o nulo margen de maniobra que la entidad tiene para su desarrollo dentro de su misma actividad. Es decir, en pocas ocasiones, por ejemplo, una empresa endeudada en dólares podrá generar derechos de cobro en la misma divisa, y similares vencimientos y volúmenes. De igual forma será difícil trasladar variaciones en el precio de una commodity al precio final de sus productos, por los distintos plazos de vencimiento existentes entre las obligaciones de pago y los créditos a clientes o la existencia de mecanismos de mercado y regulaciones sectoriales. Las empresas suelen acudir entonces al desarrollo de estrategias de coberturas mediante contratos con derivados.

Contablemente, las estrategias de coberturas con derivados cuentan con un problema adicional. Mientras que las naturales, los resultados de las dos operaciones suelen imputarse y valorarse de la misma forma, esto no ocurrirá con las primeras. Los instrumentos derivados, deben reflejarse a su valor razonable. Sin embargo, esto puede no ocurrir con elementos cubiertos. De ser así, se producirá una asimetría en el reconocimiento de resultados que dará lugar a una volatilidad, efecto indeseado por las empresas a consecuencia del incremento en la percepción del riesgo que para los inversores supone.

Los organismos contables reguladores han diseñado mecanismos de cara tanto a resolver las diferencias de valoración existentes entre los derivados y los elementos cubiertos, como que la imputación de las diferencias positivas (o negativas) del derivado se realicen en el mismo período que las diferencias negativas (o positivas) del elementos cubierto. Estas alternativas supondrán sin duda una excepción a las normas de valoración generales establecidas, bien para el elemento cubierto, bien para el derivado, de ahí que gran parte del estudio de la contabilidad de cobertura deba centrarse en las condiciones para poder utilizarla.

Por otro lado, la contabilidad de cobertura se llevará a cabo mediante dos mecanismos claramente diferenciados, en función del tipo de exposición que el riesgo genera en la empresa y con independencia de la naturaleza de éste.

En unos casos, el riesgo puede derivarse de elementos patrimoniales cuyo valor depende de la evolución en el mercado de sus precios: Acciones, inventarios de commodities, valores de renta fija o pasivos indiciados a tipos fijos, tesorería en divisas … En los compromisos en firme formalizados por la entidad, al estar su precio ya cerrado (por ejemplo compra de un stock de una materia prima a plazo), la exposición al riesgo será similar, puesto que dicho contrato ganará o perderá valor en función de cómo lo haga el precio en el mercado del objeto del mismo (si el precio de la materia prima sube, estoy ganando con el contrato). Nos encontramos pues, con exposiciones a cambios en valor razonable, donde se permite –para los casos de cobertura- una actualización de la valoración de los elementos cubiertos, cuyo efecto se imputará en resultados, compensando así el cambio en el valor razonable del derivado utilizado como instrumentos de cobertura, que se imputa igualmente a resultados.

La exposición también puede consistir en la variación de los flujos de tesorería que conllevan los elementos patrimoniales, ya que los mismos pueden hacerse depender de variables de mercado, el caso más común surge en préstamos, créditos o instrumentos de deuda (emitidos o adquiridos) que se encuentren indiciados a un tipo variable. El mismo efecto tienen las transacciones futuras de la empresa, cuyo importe final dependerá de las oscilaciones del mercado. En ambos casos, las empresas modificarán su exposición a los riesgos en sus flujos de tesorería, mediante operaciones cuyo efecto combinado consigan “cerrar” la variación en precio que origina el riesgo en elementos de las características mencionadas. Aquí la contabilidad de cobertura verdaderamente si modificará el tratamiento contable de las variaciones de valor razonable de los derivados, puesto que sólo en este caso el traslado a resultados de estas variaciones se verá diferido hasta que los elementos u operaciones cubiertos afecten a resultados.

Como puede deducirse de lo aquí expuesto, las coberturas de valor razonable conllevan un cambio de exposición en la entidad hacia el riesgo de flujos de efectivo y, viceversa, la cobertura de flujos de caja implica una exposición a riesgo de valor razonable, salvo coberturas que se realizan con la adquisición de opciones apropiadas, mediante el pago del costo correspondiente.

MÁS SOBRE

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.

Siéntase libre de opinar

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces. Si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador. Por último, trate de no escribir en mayúscula sostenida, resulta muy difícil leerle.