Instrumentos Financieros: Reconocimiento y medición. Determinación del valor razonable

Tras el reconocimiento inicial por el costo, el principio general para los instrumentos financieros es valorarlos por su valor razonable, salvo que se pretendan conservar como modelo de negocio para cobrar todos los flujos de efectivo contractuales, en cuyo caso se valorarán al costo amortizado.

En función de lo establecido en diferentes NIC y NIIF, y principalmente en la NIIF 13, la definición de valor razonable tiene relación con un hipotético precio que dos personas entendidas e interesadas pondrían a un activo o a un pasivo cuando realizaran una transacción en condiciones de independencia mutua.

El valor razonable viene así a sumarse a las demás formas de medir o valorar en contabilidad (costo histórico, costo de reposición o valor neto realizable y valor actual neto), reconocidas en el Marco Conceptual. En este sentido es un valor corriente, como el costo de reposición y el valor neto realizable, pero difiere de estas medidas en un aspecto muy importante, cual es su objetividad.

En efecto, el costo de reposición y el valor neto realizable los mide la entidad en función de su propia posición de compradora, en un caso, y de vendedora, en el otro, por lo que el resultado obtenido puede ser diferente del determinado por otra empresa, a la cual le puede salir más barato comprara un activo, o puede vender un activo más caro. Por el contrario, el hecho de que la descripción del valor razonable se haga a partir de dos personas entendidas, interesadas e independientes, indica que el valor correspondiente tiene vocación de validez, en ese momento, para todos los que deseen comprar el mismo activo (o cancelar el mismo pasivo en su caso).

Esta característica hace que se deba buscar el valor razonable en los mercados donde se fijan precios públicos de forma constante, y que se arbitren otros procedimientos para simular el mercado en caso de que éste no se de en las condiciones requeridas. Por la misma razón el valor razonable no puede fijarse con referencia a una transacción forzada, o a condiciones de liquidación de activo por parte del tenedor, cuando la premura por conseguir el efectivo de la venta puede hacer fluctuar el precio.

La existencia de mercados activos, donde concurren muchos demandantes y oferentes, y donde se producen transacciones constantemente y éstas son públicas, es la mejor fuente de valores razonables. En estas condiciones se tomará el precio corriente comprador, o precio ofertado por el comprados, como valor razonable para los activos financieros, y el precio vendedor, o precio ofrecido por el vendedor, como valor razonable para los pasivos financieros, ya que son las posiciones que adopta la entidad cuando concurre a tales mercados.

Cuando no existe un precio de mercado, es necesario proceder a estimarlo utilizando técnicas valorativas o métodos de valoración que simulen el comportamiento de los oferentes y demandantes que pudieran concurrir al mercado correspondiente. Son técnicas valorativas las siguientes, para el caso de los instrumentos financieros:

  • Referencia a transacciones recientes entre partes interesadas y conocedoras, en condiciones de independencia mutua.
  • Referencia a instrumentos que tengan mercado y que sean, sustancialmente, iguales;
  • Análisis de flujos de efectivo descontados; y
  • Modelos de precios de opciones.

Mientras que la observación directa del valor razonable no es precios justificarla, la utilización de técnicas valorativas debe quedar justificada mediante el estudio o informe correspondiente, así como por la observación de una metodología, con fundamento económico, que esté aceptada para la valoración de instrumentos financieros. Para que los resultados de la valoración tengan validez, la técnica valorativa tiene que utilizar en la mayor medida posible datos o parámetros tomados del mercado (más objetivos), y en la menor medida posible datos obtenidos de la propia entidad (menos objetivos), y además tiene que ser coherente de un periodo a otro.

La finalidad esencial de la técnica valorativa es reproducir de la manera más fiel posible las expectativas y reacciones de los participantes en el mercado, a la hora de fijar los precios de los instrumentos financieros, de forma que ha de incorporar los factores manejados por los compradores y vendedores (rentabilidad, riesgos, etc.).

Cuando se aplica la técnica de descuento de flujos de efectivo, es preciso evitar el peligro de tener en cuenta el riesgo del instrumento en la estimación de los flujos y en el tipo de descuento, a fin de no duplicar este factor de valoración. Por ejemplo, si se ha corregido el valor de los flujos de efectivo por la posibilidad de impago, la tasa de interés usada en el descuento no podrá llevar una prima por riesgo de crédito. A la hora de seleccionar el tipo de descuento a utilizar, lo normal es utilizar la tasas de rentabilidad de instrumentos que tengan, sustancialmente, las mismas características, plazos y monedas.

En el caso de la valoración de acciones no cotizadas, o de los derivados a las mismas o que se pueden liquidar mediante su entrega, la posición más prudente consiste en evitar el valor razonable si éste no puede ser determinado de forma que se obtenga un único valor o un conjunto de ellos dentro de un rango cuya variabilidad sea poco significativa. En el caso de obtener diferentes medidas, la valoración al valor razonable sólo será posible si se pueden asociar probabilidades a cada una de ellas, para obtener un valor esperado.

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Una opinión
  1. Malfi Lorena Garcia dice:

    Excelente Información suministrada por Gerencie.com

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