Instrumentos Financieros: Reestructuración y clasificación de deudas (I)

En general, se denomina restructuración de deuda al acuerdo por el que se sustituye una deuda existente por otra, en condiciones de intereses, principal o plazo diferentes. Este tipo de acuerdos son frecuentes con los deudores que tienen, o pueden tener, problemas financieros, y se hacen con el propósito de ayudarles a superarlos y, a la vez, de garantizar los pagos que se consideran en peligro por la situación descrita. En el FASB 15 (1977) se define la restructuración como la situación donde un acreedor, debido a razones legales o económicas relacionadas con las dificultades financieras del deudor, le concede facilidades que no estaría dispuesto a realizar en otro caso.

Pueden distinguirse varias situaciones, de entre las que trataremos las siguientes:

  • Pago con activos no financieros;
  • Condonación del principal o de los intereses;
  • Alargamiento en el plazo de vencimiento del préstamo;
  • Reducción o reprogramación de los pagos de principal e intereses.

En el primer caso, el pago  con activos no financieros de la deuda contraída (dación en pago), ya sea por principal, por intereses o por ambas cosas, conlleva la valoración a valor razonable del activo y la contabilización de una pérdida o ganancia por la diferencia entre este importe y el saldo del pasivo cancelado. Así, suponiendo que la entidad tiene pendiente de pago una deuda de 500.000 u.m. que ha acumulado unos intereses, todavía no liquidados, de 30.000 u.m. y se liquida entregando un terreno cuyo valor contable es de 400.000 u.m., pero que tiene un valor razonable, obtenido por la tasación correspondiente, de 450.000 u.m., habrá que contabilizar por parte del deudor una ganancia derivada del pago de la deuda por importe de 80.000 u.m. y otra proveniente de la realización de la plusvalía del solar por importe de 50.000 u.m.

En el segundo caso de los considerados, la condonación del principal o los intereses es una ganancia derivada de la cancelación de la deuda, y por tanto es un ingresos financiero para loa entidad que lo consiga.

En el tercer caso, el alargamiento del plazo de vencimiento del préstamo, conservando las mismas condiciones respecto a intereses y principal, es una prolongación del acuerdo que no tiene un reconocimiento especial en las cuentas en el momento de realizarlo, aunque la entidad deberá informar en las notas del hecho. No obstante, este cambio puede modificar la tasa de interés efectiva, ya que se distribuyen entre más años los costos de transacción o las primas concertadas, lo que supondrá un menos cargo por intereses devengados en los años posteriores, hasta la cancelación del pasivo.

En el cuarto caso, se puede discutir el caso más general de reprogramación de los pagos derivados de la deuda, que permite incluir la mayoría de los casos que se dan en la práctica, y siempre contiene algunos de los elementos de los comentados anteriormente: quita de deudas existentes en el momento del acuerdo, alargamiento del plazo, reducción o aumento de intereses o primas, etc. La solución en este caso es calcular el valor actual de los flujos de efectivo restantes, conforme a las nuevas circunstancias, utilizando el tipo de interés efectivo de la operación anterior. La diferencia entre el valor contable del pasivo (incluyendo los intereses devengados y no pagados en el momento de realizar el nuevo acuerdo) y este valor actual es la ganancia o la pérdida, que se llevará inmediatamente a resultados.

Los costos de transacción no amortizados se consideran, no obstante, parte del costo de adquisición del nuevo pasivo financiero, y debido a que se suponen una continuación del pasivo anterior, se excluyen del cálculo de los beneficios o pérdidas de la reestructuración.

En la NIC 39.40 se contempla en términos generales el cambio de un instrumento de deuda por otra, y se establece que podrá hablarse de restructuración, y hacerlo de la manera descrita en el párrafo anterior, cuando las condiciones del nuevo préstamo no difieran sustancialmente de las que regían para el antiguo. En caso de que haya una diferencia sustancial, la contabilización se hará cancelando el antiguo instrumento de deuda y reconociendo ex – novo un nuevo instrumento, con las condiciones actualizadas, entre la que se encontrará un nuevo cálculo del interés efectivo.

La propia norma establece el criterio de decisión: si los flujos del nuevo instrumento, descontados al interés efectivo de la deuda que se cancela, no difieren en más de un 10 por ciento del valor actual de los flujos del instrumento antiguo, se trata de una restructuración. En otro caso habrá que considerar que se están realizando dos operaciones, una de cancelación del pasivo anterior y otra de reconocimiento del nuevo.

La última consideración de este apartado se refiere a la presentación en el balance de situación de las restructuraciones de deudas, a cuyo efecto la NIC 1 Presentación de Estados Financieros, contiene algunas reglas de cautela a la hora de informar del estado de las partidas correspondientes, lo que es especialmente aplicable a las entidades que utilizan la distinción corto – largo plazo en el pasivo, ya que:

  1. De una parte, establece que cuando una deuda está próxima al vencimiento y se está renegociando al objeto de diferir el pago de intereses o principal, la entidad deudora no puede clasificarla dentro de las deudas a largo plazo hasta que se haya concluido el acuerdo correspondiente, y que si el acuerdo se ha alcanzado tras la fecha del balance pero antes de autorizar o formular los estados financieros para su emisión, debe tratarse como un hecho posterior que no supone ajuste, por lo que se informará del mismo en las notas; y
  2. De otra parte, obliga a reclasificar las deudas como exigibles a corto plazo en el momento en que se han incumplido las condiciones del contrato que permiten al prestamista reclamarla sin dilación, salvo que éste haya concedido un plazo mayor de doce meses para rectificar el comportamiento correspondiente.

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