Intereses pagados por utilidades no distribuidas o retenidas son susceptibles de ser deducidos del impuesto a la renta

Los intereses que la sociedad pague a los socios por sus utilidades no distribuidas, que le han sido retenidas o que estos han mantenido en la sociedad en calidad de préstamo, son susceptibles de ser deducidos del impuesto a la renta en la medida en que se cumplan con los requisitos generales de las deducciones, y en especial de la deducción de los intereses pagados a particulares, es decir, a personas no vigiladas por la superintendencia financiera.

Así se desprende de la lectura de la sentencia 18627 del 5 de junio de 2014 proferida por la sección cuarta del consejo de estado con ponencia del magistrado Jorge Octavio Ramírez:

Sin embargo, la Sala advierte que, en el acta de la asamblea general de accionistas No. 14 de 2005, consta que la sociedad ha reconocido intereses sobre las deudas que ha adquirido en años anteriores con sus socios acreedores, por concepto de las utilidades recibidas en préstamo, entre ellas, la correspondiente al año 2004, tanto así que en ésta se dejó constancia de la intención de reducir los intereses que se pagan por ese concepto. A su vez, el reconocimiento y pago de intereses que realiza la sociedad a los socios por los préstamos de las utilidades que obtuvieron en el ejercicio, se fundamenta en la existencia de la obligación a cargo de la sociedad de devolver una suma de dinero, sobre la cual resulta aceptable que se pague una renta por el uso del capital durante un período determinado (intereses), siempre y cuando se encuentre dentro de los límites señalados por el artículo 117 del Estatuto Tributario, lo cual no fue objeto de discusión en el presente caso. Se debe precisar que de conformidad con el artículo 80 de los estatutos de la sociedad, las sumas debidas a los asociados por concepto de utilidades forman parte del pasivo externo de la sociedad y prestan mérito ejecutivo el balance y la copia auténtica del acta en que consten los acuerdos válidamente aprobados por la asamblea general.

De la lectura de la parte pertinente de la sentencia que hemos reproducido se advierte que como resulta natural, se deben cumplir los requisitos del artículo 117 del estatuto tributario que versa sobre la deducción de intereses, y que debe existir prueba documental de que la asamblea de la sociedad ha autorizado o aprobado el pago de intereses, de allí que se tener a disposición la copia del acta donde figure tal circunstancia.

Más adelante dice la misma sentencia:

Además, esa erogación tiene relación de causalidad con la actividad productora de renta de la sociedad, toda vez que dentro del desarrollo normal de su objeto social requiere de capital de trabajo, el cual puede conseguirlo de diversas formas, entre otras, mediante sus socios, a fin de mantener la liquidez en condiciones más favorables, y de equilibrar la situación económica por la que atravesó la compañía, que conllevó a que en el año 2004, se ordenara el no reparto de las utilidades obtenidas en el año 2003 para que en su lugar fueran llevadas como pasivo de la sociedad.

El Consejo de estado comprende que la retención de las utilidades hace parte del giro ordinario de los  negocios por lo tanto el pago de los intereses resultantes cumple con el requisito de necesidad, y por limitación legal del artículo 117 del estatuto tributario, se supone que debe cumplir también con el requisito de proporcionalidad, por lo que los intereses son susceptibles de ser deducidos del impuesto a la renta.

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