Internet y la libertad de expresión

Internet se ha convertido en una gran herramienta que potencializa la libertad de expresión que en el pasado se ha visto vulnerada por los palos que le atraviesan los medios de comunicación tradicionales,  que han sido el canal por excelencia que permite o permitía la libertad de expresión.

Los grandes medios de comunicación de Colombia, llámese escritos, de radio o de televisión, en su mayoría se han alienado a los intereses del gobernante de turno al punto de silenciar las voces que le son incómodas a esos gobernantes.

Un columnista o periodista que diga  algo que no debe, simplemente recibe la carta de despido, lo cual pocas veces sucede porque estos saben de antemano cuáles son los límites que el impone la línea editorial de quien los contrató o les dio un espacio para opinar o informar. Y suelen respetar esos límites puesto que conocen las consecuencias. Pocos están dispuestos a patear su lonchera.

El gobierno tiene la ventaja puesto que controla un gran presupuesto publicitario, y cualquier medio de comunicación que quiera participar de ese presupuesto tiene que tener una línea editorial tolerable a los ojos y oídos de los políticos. Por ejemplo, el actual gobierno ha invertido en mejorar su imagen cifras de muchos ceros en publicidad, lo cual sirve para que los medios beneficiados con esas pautas publicitarias exageren o se inventen lo bueno y oculten lo malo. Así es que se mantiene la imagen de un gobernante o de una empresa explotadora, expoliadora y monopolista.

Igual sucede con los grandes emporios económicos. Si algún medio de comunicación habla más de la cuenta en contra del abusivo sistema financiero, por ejemplo, simplemente las pautas publicitarias le serán retiradas, y no sólo las que se refieran a los bancos, sino a las otras empresas que hacen parte del grupo empresarial que se disgusta. Son un grupo grande y meterse con uno es meterse con toda la pandilla. Y en ocasiones empresarios y políticos se unen, de manera que si el uno retira la pauta el otro también. Doble golpe financiero que le quita las ganas a cualquiera de hablar más de la cuenta.

Pero afortunadamente ha llegado internet para salvar algo de esa libertad de expresión. En internet cualquiera puede decir lo que se le ocurra y no tiene que pedirle permiso a nadie, ni rendirle cuenta a nadie, bueno, a no ser que cometa un delito lo cual ya es distinto.

El costo de opinar en internet es mínimo o inexistente. Abrir una cuenta en una red social es gratis. Opinar en el sistema de comentarios de un gran periódico es gratis aunque corre el riesgo que le moderen o eliminen las opiniones. Crear un Blog o sitio Web es gratis o muy económico y no se requiere formación especial alguna. Y además la existencia de cierto anonimato motiva a que la gente diga lo que quiere y hasta lo que no debe.

Es en Internet donde han florecido los medios independientes que hacen  caso omiso de las consecuencias que puedan surgir al decir una verdad incómoda. Es una herramienta que se debe aprovechar para decir lo que no se  permite decir en un medio tradicional ni pagando para ello.

Y  por ese gran potencial que tiene Internet para permitirle a la gente expresarse y enterarse de cosas que los gobiernos y grandes empresas no quieren que se sepa, es que se quieren crear regulaciones y se hace espionaje estatal, algo que no es exclusivo de las grandes potencias, y sino preguntar a la policía colombiana por su programa PUMA.

Pero a pesar de esos intentos de censura, Internet es y seguirá siendo la mejor herramienta para que la sociedad se exprese.

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