Introducción al fondo de comercio

Seguro que has oído muchas veces la expresión "fondo de comercio". ¿Sabes lo que significa? ¿Es un concepto que interesa sólo a los contables o tiene importancia en la negociación? ¿Cómo se calcula? A continuación te lo explicamos.

¿Para qué sirve el fondo de comercio?

El fondo de comercio sirve para calcular parte del valor de una empresa que la contabilidad del día a día no consigue capturar.

Imagínate que tu empresa tiene el siguiente balance de situación.

Maquinaria 1000 u.m.
Bancos 100 u.m.
Fondos propios 500 u.m.
Deudas 600 u.m.

La contabilidad nos dice que el valor neto de nuestra empresa es de 500 unidades monetarias. El razonamiento es muy simple: tenemos activos por 1.100 u.m. y deudas por 600 u.m.

Pero ¿es ese todo el valor de la empresa? ¿Y nuestro equipo? ¿Y los clientes que hemos conseguido a lo largo de los años? ¿Y nuestra organización del trabajo?

La contabilidad tiene sus límites. Uno de ellos es la valoración de estos “activos ocultos". ¡Cuidado! no es lo mismo un activo "misterioso" que un activo intangible. Los activos intangibles corresponden a patentes o derechos de propiedad reconocidos.

En cambio, no puedo demostrar fácilmente el valor de los “activos ocultos” a terceros. ¿Cómo puedo convencer a alguien de que mi red de clientes vale 1000 o 10.000 unidades monetarias? Pero como dijo Galileo, "Eppure si muove”. A pesar de todo, mi red de clientes es un recurso valioso, aunque no aparezca en el balance.

El fondo de comercio sirve para capturar en el balance el valor de esos “activos ocultos” que la contabilidad no puede registrar de otra forma.

El fondo de comercio aparece solo en las compraventas

Como hemos visto, el fondo de comercio representa todos aquellos activos que no pueden ser contabilizados contabilizados ya sea porque no existe una prueba fehaciente de su existencia o porque su valoración sería subjetiva.

Sin embargo existe un momento en la vida de las empresas en el cual el cálculo del fondo de comercio tiene un indicador objetivo. Nos referimos al momento de la compraventa de la empresa por otra compañía. El indicador objetivo sería el precio pagado por esta adquisición.

En el momento es la compraventa de las dos partes se ponen de acuerdo en una valoración determinada. Pocas veces esa valoración coinciden con el valor en libros registrado por la contabilidad.

La diferencia entre el precio pagado y el valor neto de la empresa es la cuantificación del fondo de comercio.

¿Qué es lo que motiva a esta compañía a pagar un precio superior al que está registrado en los libros de contabilidad? Evidentemente paga más por todo aquello que los libros no pueden recoger:

  • la red comercial creada
  • el equipo
  • la organización
  • el modelo de negocio
  • etc…

Es decir, paga un sobreprecio sobre el valor contable debido a que también adquiere los “activos ocultos”. En muchas ocasiones son precisamente los “activos ocultos” los que motivan la operación.

Una vez pagado el precio, el comprador podrá registrar en su contabilidad el diferencial entre el valor de la empresa adquirida en libros y el precio pagado a esa partida contable como fondo de comercio.

¿Por qué sólo se registra el fondo de comercio en las transacciones?

La razón de que se permita registrar en contabilidad y fondo de comercio únicamente en el caso de las adquisiciones se debe a que sólo en ese momento el valor de los “activos ocultos” deja de ser subjetivo y se concreta a través del precio de la transacción.

El fondo de comercio permanecerá en el balance en tanto en cuanto su valor es de justificado por la marcha del negocio de la entidad adquirida. Si no fuese el caso y la empresa comprada tuviera perdidas se deberá de volver a valorar el fondo de comercio que figura en el balance de la empresa compradora.

Por ejemplo imaginemos en una gran compañía adquiere la empresa del ejemplo anterior a por 2000 u.m. Como el valor neto contable de la compañía es de 500 u.m. el fondo de comercio que registrará la adquirente en su balance será de 1.500 u.m.

Si en ejercicios posteriores la empresa adquirida tuviera pérdidas, el valor de los “activos ocultos” se evapora y la empresa adquirente debería valorar de nuevo su fondo de comercio, depreciando una parte. En nuestro caso, si la perspectiva es de una bajada de ventas de un 33%, deberíamos depreciar 500 u.m. llevándolas a pérdidas y dejar el fondo de comercio valorado a 1.000 u.m.

Hemos visto que el fondo de comercio, a pesar de sus limitaciones, es útil para capturar el valor subyacente de muchas empresas. Ese valor sólo puede aflorar en el transcurso de una compraventa pero una vez registrado en el balance de la empresa compradora es importante aplicar un detallado análisis de negocio para justificar la valoración del fondo de comercio.

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