La acción de simulación no es procedente cuando realmente no menoscaba el interés económico

En palabras de la Corte suprema de justicia en el 2008,  la simulación constituye un negocio jurídico, cuya estructura genética se conforma por un designio común, convergente y unitario proyectado en dos aspectos de una misma conducta compleja e integrada por la realidad y la apariencia de realidad, esto es, la creación de una situación exterior aparente explicada por la realidad reservada, única prevalente y cierta para las partes[1]; de tal manera que en el acto de simulación existe una parte deudora y otra acreedora que externamente presentan una situación jurídica distinta o contraria a la realidad interna del negocio, convirtiéndose en sujetos procesales en una eventual demanda donde se interponga la acción de simulación.

Como consecuencia del acto simulado los terceros que son acreedores perjudicados y todo aquel que tenga un interés jurídico protegido por la ley en donde prevalece el acto oculto sobre lo declarado por las partes en el acto simulado, está habilitado para demandar la declaración de simulación.

Por lo tanto la única restricción para tener la titularidad de demandante dentro del eventual proceso, es el menoscabo económico de los intereses del legitimario, como consecuencia la acción de simulación no podrá ser interpuesta por cualquier persona; es decir, deberá existir un interés por parte del demandante.

Restricción que ha sido precisada por la Corte en sentencia del 5 de septiembre de 2001donde indico que “tratándose de terceros al respectivo negocio jurídico, su legitimidad para proponer la acción de simulación es eminentemente restringida, puesto que “el contrato no puede quedar expuesto a que cualquier persona que tuviera conocimiento del acto, pudiera asistirle interés para hacer prevalecer la verdad”.

Confirmatorio de lo anterior se puede citar el caso donde el Tribunal desestimó la acción de simulación por la falta de interés del allí demandante, situación jurídica confirmada por la Corte  mediante sentencia del 17 de noviembre de 1998, puntualizando “Y lo anterior se entiende con mayor facilidad, si se recuerda que en los casos en que la ley habla del interés jurídico para el ejercicio de una acción, debe entenderse que ese interés venga a ser la consecuencia de un perjuicio sufrido o que haya de sufrir la persona que alega el interés[2].

Adicionalmente al interés que deberá existir en la parte demandante, también es necesario el cumplimiento de la condición correspondiente al menoscabo real del interés económico; es decir, al detrimento actual y futuro del derecho sustancia protegido por la ley, de tal manera y continuando con lo anterior la Corte mediante sentencia del 12 de septiembre de 2005, precisó “…si un deudor ejecuta un acto simulado, pero se demuestra que no obstante esa simulación dentro de su patrimonio existen bienes suficientes para pagar sus deudas, el acreedor no podría entablar la acción de simulación por lo mismo que el acto simulado, en el caso puesto como ejemplo, no menoscaba su interés protegido por la ley


[1] cas.civ. sentencia de 30 de julio de 2008, [SC-077-2008], exp. 41001-3103-004-1998-00363-01

[2]Cas. Civ., sentencia del 17 de noviembre de 1998, expediente No. 5016

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Una opinión
  1. LUIS RIVERA dice:

    Agradeciendo su informacion consulto de un caso en que se acuerda entre dos personas demandar ejecutivamente por un pagare para proteger que otros acreedores demanden al supuesto demandado,con el tiempo el abogado le dice a este que no haga nada y se quede quieto y no consulte abogados,el proceso ejecutivo sigue su curso y hoy en dia esta a puertas de remate a sabiendas entre demandante con su abogado y demandado no existio ninguna contraprestacion economica,todo fue acordado con fines ya explicados;es posible que el demandado instaure demanda de simulacion por el proceso ejecutivo?,gracias.

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