La acertada pero ignorada propuesta de Bill Gates a la reciente cumbre del G-20
En la pasada reunión del G-20 en Francia fue invitado Bill Gates para que presentara una propuesta encaminada a solucionar la crisis, y las propuestas presentadas por Gates parecen muy acertadas.
Bill propuso que no se redujeran las ayudas a los países pobres como una medida para enfrentar la crisis, puesto hacerlo no conllevaría alcanzar el equilibrio de las cuentas pero sí causar un perjuicio irreparable a la humanidad.
Este empresario considera que es indispensable la ayuda a los pobres para impulsar el desarrollo.
Resaltamos las siguientes palabras de Gates que han tenido muy poco eco pero que tienen un profundo mensaje y significado:
En segundo lugar, el desarrollo no sólo es bueno para la gente en los países pobres, es bueno para todos nosotros. Solía ser que el mundo estaba, hablando aproximadamente, con un tercio de ricos y los dos tercios de pobres. Ahora, el número de empresas dinámicas en los países sanos, de alto nivel, es mucho mayor, lo que es una receta para la prosperidad. Imaginemos hoy que la economía mundial no tuviera a Brasil, China, India, Indonesia, Corea del Sur, México o Turquía.
En estas palabras parece estar gran parte de la solución a la crisis.
Es evidente que ayudar a los pobres para que se desarrollen es bueno para todos como bien lo ha dicho Gates. Los pobres salen de la pobreza y ello hará que los ricos tengan un mayor mercado y la economía mundial se dinamice.
La propuesta de Gates es tan obvia y elemental que sorprende no haber sido presentada con anterioridad (pero más ha de sorprenderos que fuera ignorada por el G-20). Si hay menos pobres, significa que hay más gente con dinero, más gente que puede comprar lo que las grandes empresas producen, aumentando con ello el empleo y las ganancias de las grandes empresas.
Para los países ricos sería un gran negocio que los países pobres crecieran a mayor ritmo. Las exportaciones de los países ricos hacia los menos pobres se incrementarían. Bien lo ha dicho Gates: es una receta para la prosperidad. Se puede decir más alto pero no más claro.
Pero desafortunadamente una propuesta que bien podría sacarnos de la crisis ha sido ignorada por quienes gobiernan. ¿La razón? A simple vista desconocida, pero tal vez la respuesta esté en la diferencia que hay entre quien presentó la propuesta y quienes la ignoraron:
Bill Gates es un empresario que ganó su fortuna trabajando y haciendo trabajar. Riqueza creada con el sudor de la frente.
Los que ignoraron a Gates representan a quienes ganaron su fortuna especulando, timando y engañando (léase sector financiero, o los mercados). Consulte: Economía real y financiera.


El principio de Gates; es el mismo principio del comunitarismo cristiano, propuesto en la sagrada Biblia, el apoyo a los pobres va mas allá de la simple religiosidad, mas allá de la vanidad de dar, mas allá de el acto humanitario, es la única forma de equilibrar y protejer la economía de aquellos que obtiene sus ingresos basados en la violencia, abuso y desconocimiento de los derechos humanos. Sin llegar a plantear el socialismo, ni el comunismo y respetando el capitalismo común, sin dar merito al salvaje, apoyando siempre la economía real como medio de acumulación de riqueza.