La congrua subsistencia en el régimen de salud colombiano

Revisando el reciente decreto 2353 del 3 de diciembre de 2015 que actualiza y unifica  las reglas de afiliación al sistema de salud en Colombia nos encontramos con un término que por lo menos sugiere ser polémico, que trata de las personas que pueden ser beneficiarias (y no cotizantes) y se refiere a todas las tengan recursos que no alcancen a garantizar  la congrua subsistencia que pareciera estar dirigida a determinado sector.

Quien tenga la capacidad económica suficiente debe cotizar y aportar al sistema de salud, y sólo quienes no tengan la capacidad económica pueden ser beneficiario de un cotizante, o en su defecto afiliarse al sistema subsidiado.

Pero el decreto 2353 no habla de mínimo vital o de subsistencia, sino de congrua, que es un concepto mucho más amplio y quizás un tanto odioso.

La congrua subsistencia considera las condiciones o status de vida que normalmente lleve la persona, más no la capacidad real y efectiva de obtener los recursos mínimos necesarios para que una persona subsista humanamente. El mínimo vital a que se refiere la corte constitucional.

Así por ejemplo, una persona de estrato 1 que apenas obtiene ingresos de un salario mínimo mensual debe cotizar al sistema de salud, pero una persona de estrato 6 que obtiene unos ingresos de 5 salarios mínimos podría no estar obligada cotizar y en su lugar ser beneficiaria del cónyuge gracias a la bendita congrua, pues hay que evaluar la capacidad de pago según su estatus social.

Esta condición viene en el parágrafo 1 del decreto 2353 de 2015, que podría no corresponder al principio de solidaridad por cuanto hace posible que una persona con ingresos razonables pueda ser eximida de su obligación de cotizar si demuestra que con ello se afectaría su congrua subsistencia, que para ciertos parámetros sociales puede ser una subsistencia de lujo.

Va a suceder que una persona del estrato 1 con un salario mínimo debe cotizar a salud mientras una de estrato 6 con los mismos ingresos no debe cotizar porque esos ingresos apenas le alcanzan para un almuerzo en Andrés carne de res, y ya sabe, no se puede afectar su congrua subsistencia.

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3 Opiniones
  1. rfruto dice:

    El factor principal para establecer si una persona debe cotizar al sistema de salud es su ingreso, independiente si pertenece a un estrato alto o bajo. Porque de nada sirve ser estrato 6 sin ingresos en contraste de ser estrato 1 y ganar ingresos. Eso de la congrua subsistencia establece una desigualdad ante el sistema, ya que le estaría entregando la responsabilidad a los que ganan pocos ingresos de aportar en solidaridad a aquellos que aunque ganan mas que él, la ley los privilegia para mantenerse en los lujos y ostentaciones a las que están acostumbrados. Bonita manera de ver la vida.

  2. H. SAMUEL CARDONA B. dice:

    Entre pelea de burros, los que pierden son los arrieros

    Es respetable y, en cierto sentido, acertado el comentario a: "La congrua subsistencia en el régimen de salud colombiano", y ver, además, el rechazo que a muchos les genera el término "congruo (a)", pero es el único que permite, jurídicamente, identificar dos situaciones reales que vive el país por aquello de la estratificación.

    Es cierta e innegable la gran dificultad que para cotizar en salud o realizar cualquier aporte, tengan que hacer las personas de estratos inferiores y entendible, además. Es más, el Estado debiera costear para ellos, todo lo concerniente a salud e incluso todo lo relacionado con la seguridad social integral y bienestar en general, inclusive la recreación. No obstante la realidad, por las razones que sean, muestra que esto es utópico como utópico es creer que todas las personas que viven en estratos superiores, ese sólo hecho, las convierta en clientes asiduos de “Andrés carne de res” y que no sólo tengan que subsidiar servicios públicos, como de hecho se hace, sino que deban asumir cargas mucho más onerosas en salud por pertenecer a una estratificación tal o cual.

    Si se consulta la realidad, hay en estratos inferiores personas tan o más pudientes que en los superiores. No es una constante, por supuesto, pero los hay. A manera de ejemplo, hay casas en Ciudad Jardín de $300.000.000.oo y casas en Meléndez o el Poblado, por citar solo dos ejemplos, con valores mucho mayores.

    No pretendo defender a unos y atacar a otros, sino, con todo respeto, dejar percibir que en este mundo desigualitario y consumista, todos en mayor o menor grado y por momentos, tenemos dificultades económicas y hacer notar que el Estado está en la obligación de satisfacer todas las necesidades que los ciudadanos demanden en su vida honra y bienes, como lo enuncia la Constitución Nacional.

    Deberíamos evitar estigmatizar ciertos sectores, creando divisiones y forjando rivalidades en la comunidad que debería ser una sola, pues un pariente lejano solía decir: “Entre pelea de burros, los que pierden son los arrieros”

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