La convención colectiva en casación no es una norma sino una prueba

En casación laboral la convención colectiva de trabajo no debe entenderse como una norma sino como una prueba, situación que cambia sustancialmente la forma en que se debe conducir el recurso de casación.

En casación laboral los ataques a la sentencia que se pretende casar se hace mediante la vía directa o la vía indirecta, y hay que escoger la vía correcta por supuesto, y para ello hay que tener claro si lo que se violó o no se observó fue una norma o una prueba (consulte: ¿Por qué se pierden algunos procesos laborales en la corte suprema de justicia?), por lo que en el caso de la convención colectiva de trabajo es de capital importancia tener claridad sobre su naturaleza en instancia de casación.

Recientemente la sala laboral de la corte suprema de justicia en sentencia 42022 de enero 22 de 2013, con ponencia del magistrado Rigoberto Echeverry bueno, manifestó que:

Para darle una respuesta adecuada al cargo, la Corte debe comenzar por recordar que, en la lógica del recurso extraordinario de casación, la convención colectiva debe ser asumida como uno de los elementos de prueba y no como una norma legal sustancial de alcance nacional, respecto de la cual sea dable discutir su contenido, sentido y alcances. Por ello mismo, ha insistido la Sala en que la interpretación de las disposiciones de dichos acuerdos corresponde a los jueces de instancia, quienes en su ejercicio se encuentran amparados por los principios que informan la sana crítica y por la libre formación del convencimiento establecida en el artículo 61 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social.

Bajo las anteriores premisas, ha adoctrinado la Corte que el alcance que pueda otorgarle el juez del trabajo a una determinada cláusula convencional, de entre las diferentes interpretaciones igualmente razonables, no resulta susceptible de corrección en el ámbito del recurso extraordinario de casación, salvo que, ha precisado, tal exégesis resulte totalmente contraria a la razón, al texto naturalmente entendido y a la intención de los contratantes allí concretada, de forma tal que se incurra en un error de hecho evidente, ostensible y manifiesto. 

En el mismo sentido, la Corte ha descartado la configuración de un error de hecho palmario, en aquellos casos en los cuales el juzgador adopta una de las interpretaciones que plausiblemente se derivan del texto de una determinada disposición convencional, pues es su deber respetar la valoración que de las pruebas se realiza en las instancias, salvo, como ya se dijo, la existencia de una inferencia descabellada.”

Es claro que, si bien en primera instancia la convención colectiva de trabajo debe ser entendida como una norma que regula la relación contractual entre las partes, en casación pierde esa connotación y pasa a ser una mera prueba,  lo cual tiene un efecto importante respecto a la vía en que se debe atacar la sentencia.

Recordemos que una escogencia equivocada de la vía de ataque hará que la corte suprema no se pronuncie sobre la demanda del recurrente, o en palabras más técnicas, hará que no sea casada la sentencia.

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