La diferencia entre insolvencia temporal e insolvencia definitiva

Normalmente las situaciones de insolvencia de una empresa están profusamente descritas en las legislaciones nacionales de cada país. Debido a ello, muchos gestores abordan el problema de la insolvencia como un problema legal y circunstancial, cuando es un asunto clave en la gestión de la empresa que debe ser abordado con frecuencia dentro de la gestión de riesgo del negocio.

Insolvencia no es lo mismo que falta de liquidez

Es fundamental entender el concepto de insolvencia y no confundirlo con el de falta de liquidez.

Insolvencia es la incapacidad de una empresa de hacer frente a sus deudas. Liquidez es la capacidad de una empresa de pagar sus deudas con activos líquidos como la tesorería.

Una empresa con falta de liquidez puede ser perfectamente solvente. Veamos un ejemplo.

La empresa A tiene el siguiente balance de situación:

Maquinaria 1000
Clientes 500
Existencias de producto terminado 200
Bancos 100
Fondos propios 1500
Deudas a corto plazo 300

La deuda vence a corto plazo y en el banco sólo hay 100 unidades monetarias que no pueden cubrir el pago de 300 u.m. Por lo tanto, la empresa A se halla en una situación de falta de liquidez.

Sin embargo, la empresa A es una empresa solvente, ya que dispone de activos suficientes para cubrir las deudas. Sólo con vender las existencias de producto terminado, podría pagar las deudas a corto plazo.

Imaginemos la empresa B, con pérdidas acumuladas:

Maquinaria 500
Clientes 100
Bancos 100
Fondos propios -200
Deudas a corto plazo 900

En este caso, las pérdidas han dejado los Fondos propios en negativo. Aunque cobremos de los clientes y vendamos la maquinaria, no podremos pagar la deuda. La empresa se encuentra en una situación de insolvencia.

Una empresa en estado de insolvencia no puede pagar sus deudas. Una empresa con problemas de liquidez sí puede pagar sus deudas pero necesita hacer líquidos algunos activos para conseguirlo.

Grados de insolvencia

Hemos visto que es bastante sencillo determinar la solvencia de una empresa. Basta con comprobar si sus Fondos propios son positivos.

Pero no todas las situaciones de insolvencia son iguales. Comparemos estas dos empresas:

Empresa A Empresa B
Activos 2000 1000
Fondos propios -100 -3000
Deudas 2100 4000

La empresa A está en situación de insolvencia. Aunque vendiera todos sus activos no podría pagar todas las deudas. Sin embargo, el desfase es sólo de 100 u.m. Mediante un incremento de capital de 200 u.m. se podría remontar la situación.

En cambio la empresa B tiene unas pérdidas acumuladas que se acercan al total de los activos. Aunque vendiera todo su activo no podría satisfacer más que una cuarta parte de las deudas.

Llegados a este punto, el gestor de la empresa tiene que hacerse la pregunta más temida para un empresario: ¿podrá mi empresa remontar esta situación o la cierro y reconozco el fracaso?

Este es el punto clave, más que el importe del desfase entre activos y deudas. Veamos por qué.

La diferencia entre la insolvencia definitiva y temporal es el plan de negocio.

La insolvencia temporal es un mecanismo de protección jurídica mediante el cual se tutela a la empresa para asegurar los derechos de acreedores y accionistas. La insolvencia temporal es instada por el empresario, que solicita al juez un régimen especial de supervisión. El objetivo es poder tomar las medidas para remontar la situación de insolvencia.

La insolvencia definitiva es un mecanismo jurídico similar instado por los acreedores cuando prevén problemas insalvables en la recuperación de la empresa. Por tanto el objetivo no es remontar la situación sino liquidar la empresa ordenadamente.

Aunque las magnitudes de balance son importantes a la hora de determinar la gravedad de la insolvencia y su posible reversión, el elemento clave es el plan de negocio mediante el cual el empresario convence a sus acreedores y accionistas de que la insolvencia es sólo temporal.

Hay empresarios que han salido de situaciones de insolvencia temporal con buenos planes de negocio y otros que han pasado a situación de insolvencia definitiva y han tenido que liquidar la empresa.

La conclusión es que el sistema de planificación de la empresa debe retroalimentarse continuamente con la información del balance sobre el riesgo de insolvencia.

Si existe el riesgo de insolvencia, el plan debe cambiar. Primero, se debe determinar si se quiere revertir la insolvencia temporal o se acepta la insolvencia definitiva. Por último, se deberá negociar y ejecutar el plan para salir de la situación de insolvencia temporal.

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