La factura es una prueba necesaria pero en algunos casos no es una prueba suficiente

Algunos contribuyentes consideran que una factura debe ser suficiente para que la administración de impuestos le acepte la procedencia de un costo o una deducción, lo cual es incorrecto, por cuanto la mera existencia de la factura, así esta contenga todos los requisitos de ley, no garantiza la existencia real del costo o gasto.

Es lo que piensan y esperan los contribuyentes que  utilizan proveedores ficticios y que simulan operaciones comerciales sobre las que cumplen todos los requisitos formales como la expedición de la factura, la generación y pago del impuesto a las ventas, la aplicación de la retención en la fuente necesaria, etc. En estos casos existe una factura que frente a la disposiciones legales cumple con todos los requisitos, pero de manera alguna son prueba irrefutable de la existencia del negocio jurídico que le subyace.

Frente a este tema la sección cuarta del consejo de estado se pronunció en sentencia 17318 de enero 26 de 2012 con ponencia del magistrado Hugo Fernando Bastidas:

“De manera que cuando el contribuyente aporta la factura con el lleno de los requisitos legales, esa factura, como documento probatorio, no supedita a la administración tributaria o al juez a reconocer el costo, gasto o deducción. Por el contrario, esa prueba le permite a la autoridad tributaria, o al juez, comprobar la veracidad de los hechos contenidos en la factura, tales como la existencia del proveedor y, por ende, la existencia de la transacción económica incorporada en el título y, para el efecto, hay absoluta libertad probatoria. Lo que realmente establece el artículo 771-2 es que la factura, como documento, es un medio de prueba para la procedencia de los costos y deducciones. En consecuencia, es un documento ad probationem que se exige por ley como prueba necesaria, puesto que las facturas que cumplen los requisitos previstos en los artículos 617 y 618 E.T. son pruebas que, por ley, deben cumplir ciertas formalidades. Cumplidas tales formalidades, las facturas son prueba de la cuantía que los contribuyentes declaran en el denuncio tributario como costos y deducciones. Si se llegara a probar que las facturas son falsas, porque el negocio jurídico que les da origen no existió, por ejemplo, es claro que tales pruebas, apreciadas en sana crítica, no tendrán la virtud de probar los costos y las deducciones que pretenda hacer valer el contribuyente.”

La factura es una prueba necesaria sin la que no es posible la procedencia de un costo o deducción real, pero nunca suficiente, ya que  la administración de impuestos eventualmente  puede desvirtuar el valor probatorio de la factura y en tal caso la factura no servirá de nada, resultará insuficiente.

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