La figura de la transacción puede operar aún durante el trámite del recurso extraordinario de casación

Como es sabido, la transacción  es un acuerdo o convenio a través del cual las partes, de manera extrajudicial, ponen fin al litigio, haciéndose concesiones mutuas y recíprocas, la mayoría de las veces motivados por el adagio popular de que “Es mejor un mal arreglo que un buen pleito”.  La ventaja que tiene la transacción  es que  una vez celebrado formalmente dicho contrato, lo allí acordado hace tránsito a cosa juzgada y presta mérito ejecutivo,  lo cual quiere decir que en adelante  ninguna de las partes podrá revivir la controversia judicial que dio lugar al litigio  (cosa juzgada), conservando eso sí el derecho a demandar ejecutivamente el cumplimiento de las obligaciones acordadas, cuando quien deba atenderlas pretenda sustraerse a ese deber (mérito ejecutivo). Dicho en otras palabras, la parte que se rebele a cumplir lo transado puede ser forzada a cumplirlo, a través de un proceso ejecutivo.

Ahora bien, sobre la posibilidad de que las partes transen o transijan sus diferencias durante el trámite de las dos instancias del proceso ordinario, no ha generado mayor discusión. El tema se volvía polémico y controversial cuando se planteaba la  opción de que dicha figura operara durante el tránsito del recurso extraordinario de casación

La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, apegada a su criterio de que no era de su competencia el pronunciarse sobre aspectos del proceso  diferentes a los  que corresponden al recurso extraordinario de casación, por considerarlos como propios de las instancias del proceso  o ajenos a las competencias funcional a ella atribuida, (como es el caso de los contratos de transacción),  se negaba a pronunciarse sobre ellos.

Pues bien, en sentencia reciente,  - Radicación No. 55932  del 29 de enero de 2014-,  dicha  Corporación,  retomando  lo  expresado  en  auto  del  26 de julio de 2011 (radicación 49792),   expresó que  un nuevo estudio  de  los  preceptos  jurídicos  que  regulan la figura de la transacción  le  impone a esa Corporación llegar a un entendimiento distinto de dichos  preceptos  en cuanto a  su  aplicación  en  sede  de  casación,  y     en  tal  virtud  asentó  que  en relación con la competencia de la Corte para resolver los acuerdos transaccionales celebrados entre las partes, no existe actualmente motivo alguno que impida dar trámite a las solicitudes que presentan las partes de que se tengan en cuenta dichos convenios siempre que los mismos no impliquen renuncia a derechos ciertos e indiscutibles.

Finalmente, considera la Corte en la referida sentencia  que ante la ausencia de disposiciones propias en el estatuto procesal laboral que regulen dicho acto, “debe acudirse para ello a las que lo hacen en el procedimiento civil, por virtud de la remisión de que trata el artículo 145 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social”. Y agrega que en tal sentido el Art. 340 del C. de P. C. dispone que la transacción puede hacerse en cualquier estado del proceso “incluso, con posterioridad al agotamiento de las instancias, esto es, para ‘transigir las diferencias que surjan con ocasión del cumplimiento de la sentencia’.

En conclusión, aunque el proceso haya llegado a la corte en virtud del recurso extraordinario de casación, nada obsta para que las partes puedan transigir sus diferencias  y solicitar a la Corte la terminación del proceso y la exoneración de la condena en costas.

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