La improvisación y la irresponsabilidad como causa del conflicto agrícola

La crisis del sector agrícola obedece básicamente a la irresponsabilidad y a la improvisación de quienes diseñaron las políticas económicas que abrieron las puertas a la masiva importación de productos agrícolas.

Desde la famosa apertura económica llevada a cabo a principio de los años 90 del siglo anterior se han venido implementando políticas encaminadas a que la suerte del mercado la defina la libre competencia,  sin reparar en las condiciones que se requiere para que ese proceso no lleve a la ruina a quienes deban participar en esa carrera.

Que dos productores de un mismo bien compitan con precio y calidad  y que gane el mejor,  suena bonito e incluso está muy bien, puesto que con ello se beneficia al consumidor que podrá hacer rendir su cada vez más menguado salario.

El problema está en que se puso a competir al tigre con el burro amarrado, y sorprende que nadie hubiera anticipado el resultado que hoy estalla en la cara de todos por todo el país.

Los políticos que diseñaron e implementaron esas políticas, no tenían conocimiento que cuando un boxeador, por ejemplo, quiere competir en un campeonato, primero debe entrenarse durante años y luego ir peleando con rivales que estén más o menos a su mismo nivel para que no lo maten en la primera pelea, y luego va avanzado hasta estar en condiciones de pelear con los mejores.

Lanzar a la voracidad de los mercados internacionales a millones de campesinos sin la menor preparación, es un acto irresponsable, incluso de mala fe, mal intencionado, puesto que es evidente que perderán hasta la camisa. Como bien lo dijo el obispo de Tunja, eso es traición a la patria.

A todas luces no es competitivo el campo cuando no hay carreteras, los insumos son de los más caros del mundo, no hay formación técnica, no hay financiación y si la hay es a precio de usura, no hay educación ni salud, ni hay seguridad.

Con esos antecedentes, todos sabemos que el campo no es competitivo, pero por ello no puede decirse que el que no sea competitivo que salga del mercado, puesto que el estado tiene una enorme responsabilidad social y su papel es hacer lo necesario para que sus ciudadanos sean competitivos, y es algo que no ha hecho y no tiene en sus planes hacer. Ha dejado al campo a la deriva, y si no se pueden defender solos, pues ahí está el ESMAD para apoyarlos.

Es algo tan cierto, que Estados Unidos, Canadá, Europa y hasta países como Ecuador y Chile subsidian a sus campesinos, además de ofrecerles una excelente infraestructura que les permite disminuir costos y aumentar la productividad. ¡y nos ponen a competir con ellos! qué idiotas se escucha por ahí.

Mientras el gobierno no haga su trabajo de crear condiciones para ser competitivos, pues no seremos competidos y nos convertiremos en seres serviles que venden su hora de trabajo  a una multinacional a cualquier precio, puesto que con las actuales políticas económicas no sólo se ha arruinado al campesino sino a la pequeña y mediana industria nacional.

Nos hemos convertido en meros exportadores de materias primas sin tener oportunidad de agregarles valor alguno por la decidía, ineptitud e irresponsabilidad de nuestros gobernantes. Qué pobre y ruin mentalidad la de nuestros gobernantes.

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