La imputación del pago en obligaciones periódicas o a plazo de naturaleza comercial. Del Domicilio para el pago

Pareciere una tontería el titular de este editorial, pero no son pocas las consultas de nuestros visitantes en cuanto las dudas que los inquietan cuando han adquirido una obligación dineraria en una ciudad y resulta que, para el momento del pago, el deudor, o el acreedor han cambiado de domicilio.

Al caso, sea primero significar que el domicilio o vecindad el Código Civil lo define de manera locuaz y sencilla, como el lugar donde habitualmente una persona ejerce una profesión u oficio.

Siendo el domicilio o vecindad presumible legalmente por el simple hecho de que la persona en un lugar determinado proceda a  “… abrir en él tienda, botica, fábrica, taller, posada, escuela u otro establecimiento durable, para administrarlo en persona; por el hecho de aceptar en dicho lugar un empleo fijo de los que regularmente se confieren por largo tiempo; y por otras circunstancias análogas…”, con la acotación en cuanto si en una persona, concurre estos mismos hechos en diferentes lugares, se entenderá para todos los efectos que en cada una de ellos tiene su domicilio, y siendo consecuentes, será su residencia el lugar especifico del domicilio, donde la persona habita privadamente.

En segundo lugar, significar como de manera especial, el Artículo 876 del C. de Co., al reglar el domicilio para el pago de obligaciones dinerarias, ha determinado que

ARTICULO 876. DOMICILIO PARA EL PAGO DE OBLIGACIONES DINERARIAS. Salvo estipulación en contrario, la obligación que tenga por objeto una suma de dinero deberá cumplirse en el lugar de domicilio que tenga el acreedor al tiempo del vencimiento. Si dicho lugar es distinto al domicilio que tenía el acreedor al contraerse la obligación y, por ello resulta más gravoso su cumplimiento, el deudor podrá hacer el pago en el lugar de su propio domicilio, previo aviso al acreedor.

 Esto es, que a contrario sensu, cuando es judicializada una obligación dineraria, se fija el juez competente, por el domicilio del deudor; en tanto la obligación permanezca fuera de las lides judiciales, salvo condición en contrario, se pagará en el domicilio del acreedor, con la salvedad, en cuanto que, si el domicilio del acreedor ha cambiado entre el instante de nacimiento de la obligación y el de su vencimiento, resultando más molesto para el deudor desplazarse hasta el nuevo domicilio de este, el pago puede hacerlo en su domicilio, previo aviso al acreedor.

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