La muerte del trabajador demandante no pone fin al proceso laboral, ni lo interrumpe ni lo suspende

Es posible que durante el trámite del proceso laboral,  ya se trate del ordinario o del ejecutivo, fallezca el trabajador.

Y cuando eso ocurre es entendible que sobrevenga para la familia del difunto la preocupación por la suerte del proceso, preocupación ésta que no tiene fundamento por cuanto con ese acontecimiento el proceso no termina, ni se interrumpe, ni se suspende, sino que sigue su curso normal toda vez que los intereses del trabajador seguirán estando representados en el proceso por su abogado quien continuará atendiendo el pleito hasta cuando culmine con sentencia ejecutoriada (en firme)  a favor del trabajador fallecido o del empleador. Sin embargo, los herederos del causante pueden, si lo desean,  revocarle el poder al abogado que ha venido actuando en el proceso y designar uno de su confianza, pero eso sí bajo el entendido de que el abogado desplazado tiene derecho al pago de los honorarios causados durante su gestión en el proceso.

En caso de que el fallo sea favorable al trabajador, el apoderado de éste recibirá el pago de las condenas y luego de deducir el valor de sus honorarios entregará el excedente a la familia del causante, cuidándose eso sí de hacerlo a los parientes que de acuerdo con la ley tengan derecho a ellos, vale decir, al cónyuge  o compañera o compañero permanente sobreviviente y a los hijos matrimoniales y extramatrimoniales,  independientemente de la edad que éstos tengan. A falta de pareja todo será para los hijos  por partes iguales, a falta de hijos todo será para la pareja, si el causante no dejó hijos ni pareja lo entregará a los padres y en su defecto consignará dichos dineros en el banco Agrario a órdenes del juez laboral quien los entregará a los demás familiares que se presenten a reclamar. Desde luego que el abogado del trabajador les exigirá a los reclamantes que acrediten debidamente su condición de beneficiarios del trabajador fallecido, condición que se acredita con los respectivos registros civiles de matrimonio y  nacimiento y declaraciones de terceros.

Ahora bien, si con posterioridad a la entrega de los dineros se presenta otro u otros familiares a reclamar una parte o la totalidad de dichos dineros,   quienes los hayan recibido deberán responder ante éstos en caso de que los últimos acrediten tener un mejor derecho.

Desde luego que si el apoderado quiere brindarle mayor transparencia al asunto puede optar por no hacer uso de la facultad de recibir, y dejar en manos del juez del proceso  la entrega de los dineros a los herederos del trabajador, o si lo prefiere, puede obtener de dichos herederos la ratificación de la facultad de recibir y efectuar la distribución correspondiente.

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