La pretensión de equiparar el RPM con el RAIS

En días pasados me ocupé de las recomendaciones que le hizo al gobierno colombiano la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con miras a una eventual reforma pensional, las cuales, repito, han sido recibidas por algunos analistas como de obligatorio acatamiento para Colombia, si es que nuestro país persiste en su empeño de entrar a formar parte de ese exclusivo “club” de países ricos.

Entre dichas recomendaciones hay una que ha generado mayores inquietudes entre los colombianos, dado el impacto y la transcendencia que   traería consigo su implementación.  Se trata de la equiparación del régimen de prima media (RPM - Colpensiones) con el de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS- Fondos privados), o dicho en otras palabras, de igualar el régimen que administra Colpensiones con el de los Fondos Privados.

Así por ejemplo, un visitante de esta página que leyó mi columna me pide que explique en qué consistiría el ejercicio de igualar los dos regímenes, o sea que el lector desea saber cuáles serían los efectos que  generaría para los afiliados al Régimen de Prima Media (RPM – Colpensiones)  dicha homologación.

Antes de responder la pregunta considero del caso hacer una breve síntesis de las características de cada uno de los dos regímenes pensionales.

Pues bien, el Régimen de Prima Media (RPM) es un sistema de ahorro para la vejez administrado por el Estado a través de Colpensiones. Este Régimen cuenta con un fondo común de carácter público, al cual van mensualmente los aportes de todos los afiliados al RPM,  y de ese mismo fondo salen los recursos para el pago de las mesadas de los jubilados.

En el Régimen de ahorro individual (RAIS – Fondos privados), por su parte,  los aportes del afiliado van a un fondo individual,  o sea que cada afiliado tiene un fondo personal, y con los recursos de ese fondo se le paga después la pensión al afiliado.

En el RPM (Colpensiones) la persona se pensiona cuando completa 1300 semanas cotizadas y cumple la edad de ley, que es 57 años para las mujeres y 62 para los varones. En cambio en el RAIS (Fondos privados) el afiliado se pensiona cuando tenga ahorrado en su cuenta personal el dinero suficiente para costearse su propia pensión. O sea que la pensión depende del capital acumulado (los aportes, los ahorros voluntarios y los rendimientos)

En el RAIS (Fondos privados) el monto de la mesada pensional lo determina la cantidad de dinero que tenga ahorrado el afiliado en su fondo. Así pues, el momento de la pensión y el valor de ésta dependerá de la cantidad de dinero ahorrado por el afiliado, pero si se agota su vida laboral y la persona no ha logrado reunir el capital suficiente para costearse la pensión, y sus condiciones de salud o de edad, o ambas, no le permiten seguir cotizando, se le devuelven los aportes efectuados, junto con los rendimientos, y no habrá lugar a la pensión, a menos que haya cotizado como mínimo 1.150 semanas, caso en el cual el Fondo de Solidaridad Pensional  pondrá el excedente y el afiliado recibirá una pensión de salario mínimo.

En el RPM (Colpensiones) el momento de la pensión dependerá del cumplimiento de la edad y el volumen de semanas cotizadas. A su vez, el monto de la pensión dependerá del valor del salario con el cual cotizó la persona durante los últimos diez años y la cantidad de semanas cotizadas, pero en todo caso 26 años de aportes y 57 o 62 años de edad dan lugar como mínimo a una pensión de salario mínimo. Si la persona cumple la edad pero no logra completar el tiempo de cotizaciones de ley, tiene derecho a una indemnización sustitutiva que equivale a la devolución de los aportes realizados, debidamente indexados.

En el RPM el valor de la pensión no está ligado al comportamiento de la economía y del mercado financiero, en cambio en el RAIS el monto acumulado por los afiliados sí depende de esas variables. O sea que habrá momentos en que se percibirán ganancias y crecerá el saldo  existente en la cuenta del afilado, pero también puede haber momentos en los que incluso se podrá perder parte del capital ahorrado para la pensión, y por lo mismo el saldo de la cuenta disminuye.

Hechas las anteriores precisiones, procedo a responder la pregunta del lector: 

Es un hecho cierto que en el Régimen de Prima Media (RPM –Colpensiones) el valor de la pensión no se financia en un todo con los aportes efectuados por el afiliado, pues éstos siempre resultan insuficientes. Está documentado que en promedio el pago de una pensión de vejez y de su respectiva sustitución se mantiene a lo largo de 30 años, o sea, que el afiliado cotiza durante 10 o 20 años y la pensión dura 30 años, razón por la cual el Estado debe cubrir ese déficit, con el ítem de que entre más alto sea el valor de la pensión mayor será el valor del subsidio oficial, lo cual permite entender el empeño del gobierno en buscarle una solución al problema de sus finanzas.

Puestas las cosas en ese contexto, el aumento de la edad y del volumen de semanas necesarias para acceder a la pensión luce en principio  razonable.  Y digo que en principio, porque esta opción no es aceptada por algunos estudiosos del tema que afirman que esa no es una  razón suficiente para justificar el incremento de la edad y/o de  las semanas cotizadas, por cuanto el valor de la mayoría de las pensiones  oscila entre uno y dos salarios mínimos legales, mientras que las pensiones altas constituyen apenas una porción reducida que no logra alterar significativamente el promedio.

De todas maneras el actual Sistema General de Pensiones está lejos de responder a las necesidades y expectativas de los trabajadores colombianos. El gobierno considera que la insatisfacción  es general o sea de los trabajadores, de los empleadores, de los gremios, del mismo gobierno, etc., y la atribuye  a la baja cobertura, y a la desigualdad que comporta el hecho de que los beneficios del RPM sean mayores que los que ofrece el RAIS,  y acusa al sistema de ser  insostenible financiera y socialmente.

La baja cobertura obedece, por una parte, a la ostensible informalidad laboral que registra el país, la cual no  permite que los trabajadores puedan cumplir con los requisitos de tiempo y monto. Y por otra parte a que la inestabilidad laboral les impide a los trabajadores formales alcanzar los límites mínimos que le dan paso a la pensión.

La desigualdad se hace visible en el hecho de que por falta de opciones y mecanismos de inclusión al sistema, apenas uno de cada diez colombianos llega a pensionarse (según cifras del ministerio del Trabajo).

También se advierte desigualdad en el RPM en la medida en que a  mayor pensión, mayor subsidio. Además “los trabajadores que están en igualdad de condiciones reciben mayor pensión en el RPM que en el RAIS”.

Por tanto, si para el gobierno los principales problemas que aquejan al Sistema General de Pensiones son la baja cobertura, la  desigualdad y su insostenibilidad financiera, es de suponer que el nuevo sistema que éste proponga  esté orientado a resolver esas tres falencias, lo cual implicará el desmonte o disminución de algunos de los beneficios pensionales que privilegian al actual RPM. (Continuará)

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