La renuncia motivada o despido indirecto. El Literal “B” del Artículo 62 del CST

Sin pretender haber descubierto el agua tibia ni convocar el espíritu de la  innovación jurídica donde no cabe la innovación, pretenderemos desde esta tribuna, rescatar la preponderancia de lo simple frente a lo complicado, de la mera primacía del trabajador como extremo más débil en la relación de trabajo, y en ese doble entendido, de la reivindicación para el trabajador, de la presunción legal de la verdad de motivación al terminar con justa causa un contrato de trabajo, que en un debate judicial, deberá probar en contrario el empleador, en un aspecto que se denomina técnicamente “traslado de la carga de la prueba”, que implica ni más ni menos que es el empleador quien deberá probar la inexistencia de la justa causa alegada por el trabajador el momento de terminar el contrato de trabajo, y por ende desligarse de la obligación legal de pagar las indemnizaciones por despido injustificado.

Esto lo hemos visto, sentido y vivido como muchos, desde el análisis de circunstancias claramente injustas que nos ponen de presente ciertos empleadores para deshacerse de algún trabajador, o de las que nos narran los trabajadores agobiados por las circunstancias negligentes del empleador que los ubica en el límite de la renuncia por largo tiempo pero solo el factor necesidad los doblega en su ánimo reclamante.

Asi las cosas, obviando didácticamente prejuicios como “perjuicio causado maliciosamente”, “incumplimiento sistemático sin razones válidas”, o “violación grave” que contrae la norma en cuestión, y que a la hora de la verdad, no le quitan ni le ponen a la situación que se presente, toda vez  que llegado el caso, la valoración objetiva queda en manos de la justicia del trabajo, referenciamos como  el literal “B” del Artículo 62 del Código Sustantivo de Trabajo, enlista las siguientes causales para que el Trabajador pueda dar por terminado el Contrato de Trabajo con JUSTA CAUSA por culpa del empleador:

  1. Haber sufrido engaño respecto de las condiciones de trabajo.
  2. Todo acto de violencia, acoso, malos tratamientos o amenazas inferidas por el empleador contra el trabajador o los miembros de su familia, dentro o fuera del servicio, o inferidas dentro del servicio por los parientes, representantes o dependientes del empleador con el consentimiento o la tolerancia de éste.
  3. Cualquier acto del empleador o de sus representantes que induzca al trabajador a cometer un acto ilícito o contrario a sus convicciones políticas o religiosas.
  4. Todas las circunstancias que el trabajador no pueda prever al celebrar el contrato, y que pongan en peligro su seguridad o su salud, y que el empleador no se allane a modificar.
  5. Todo perjuicio causado por el empleador al trabajador en la prestación del servicio.
  6. El incumplimiento por parte del empleador, de sus obligaciones convencionales o legales.
  7. La exigencia del empleador, sin razones válidas, de la prestación de un servicio distinto, o en lugares diversos de aquél para el cual se le contrató, y
  8. Cualquier violación de las obligaciones o prohibiciones que incumben al empleador, de acuerdo con los artículos 57 y 59 del Código Sustantivo del Trabajo, o cualquier falta grave calificada como tal en pactos o convenciones colectivas, fallos arbitrales, contratos individuales o reglamentos.

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