La representación aparente e información engañosa al consumidor

Una vez, retomemos el Artículo 842 del C. de Co.,:

Quién dé motivo a que se crea, conforme a las costumbres comerciales o por su culpa, que una persona está facultada para celebrar un negocio jurídico, quedará obligado en los términos pactados ante terceros de buena fe exenta de culpa

Nos centraremos esta vez, en temas que tienen que ver con diversa clase de promociones [viajes, cursos, suministros, servicios, etc.], ofertas, garantías, entre otros documentos que a nombre de empresas se firman o celebran por quienes se presentan a nivel abierto del publico en general como sus distribuidores, agentes, promotores, asesores o vendedores.

A diario cuando vamos al Centro Comercial o a las grandes superficies y desde la entrada, nos acosan los que venden "el mejor" plan de telefonía celular a la "la tarifa más atractiva"; el de "la super promoción" de la medicina prepagada "todo incluido"; los del "infalible" curso de ingles on-line "aprende de manera fácil", o de las vacaciones "soñadas" al paraíso "sin limite de bebidas",  o la del carro ultimo modelo para comprar en cuotas de 300.000 pesitos mensuales a través de un sistema de sorteo y oferta que ni siquiera la que promueve tiene idea de como funciona; al final de tanta publicidad nos parece atractiva y asequible alguna de las ofertas, y terminamos enredados en cualquiera de ellas para luego descubrir de eso tan bueno no dan tanto y lo que comenzamos a recibir apenas es una parte de lo que nos ofrecieron, y es cuando confrontamos el folleto, la descripción del promotor al respaldo de un volante promocional, o la carreta que recordamos, con lo que firmamos; reclamamos y nos refriegan hasta el cansancio que firmamos un "contrato que es ley para las partes" y que lo que nos ofreció el vendedor, promotor, asesor o como se les ocurre llamarlos, " no es valido porque no estaba autorizado para ofrecer más de lo que la Compañía había autorizado y por tanto es  responsabilidad de él y no de la Empresa".

Entonces flota la pregunta, ¿hasta donde se comprometió ciertamente el anunciante y donde comienza la información engañosa?

De acuerdo con reiterado Concepto y Doctrina de la Superintendencia de Industria y Comercio, se considera engañosa toda información contenida en la propaganda comercial, marca o leyenda, incluida la presentación del producto o servicio, que respecto a la naturaleza, modo de fabricación, uso o modo de uso, composición, cantidad, origen, idoneidad, efectos, precio, peso, volumen o medida, calidad, cantidad, etc., de cualquier manera induzca o pueda inducir a error al consumidor o persona a la que se dirige con capacidad de afectar su comportamiento económico.

En este doble entendido, ese personaje que promociona y que vinculado bajo cualquier modalidad civil, comercial o laboral con la empresa, asi en su contrato de mil y una formas se precise  que no lleva la representación del empresario, para el Derecho Comercial Moderno, frente a quien ofrece el producto o servicio, sino anuncia clara y expresamente que no tiene su representación, será  un representante directo en los términos del Artículo 882 del C. de Co., y el negocio celebrado de buena fe, obligará a su representado, en los términos ofrecidos y pactados, así estén más allá de los limites previamente establecidos, no siéndole valido a este oponer excusa alguna.

De tal manera que de encontrarnos en uno de estos casos de insatisfacción por información engañosa, ya no nos desgastamos en eternos procesos judiciales, sino podemos recurrir directamente ante la Superintendencia de Industria y Comercio y optar entre presentar una simple queja, o promover una acción resarcisoria de carácter jurisdiccional, cuyo trámite encontraremos en este siguiente link.

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