La responsabilidad del contador publico al certificar ingresos

Quizás el servicio mas solicitado a un contador público es la certificación de ingresos con destino a empresas y entidades financieras.

Por la facultad que tenemos los contadores de dar Fe Pública, la sociedad considera de gran importancia a la certificación que nosotros demos y la de un gran valor, tanto así que para muchos un certificado de un contador es prueba suficiente.

De ahí la gran responsabilidad que tenemos a la hora de certificar ingresos a una persona o empresa.

Nuestra firma está diciendo al interesado en el certificado, que los valores consignados en la certificación son realces, ciertos y que puede tener absoluta confianza que así es, y por consiguiente puede decidir con base a ellos.

Los bancos y muchas empresas creen profundamente en que lo que el contador firma es cierto, que es prueba suficiente para probar que una persona obtiene determinados ingresos y por consiguiente tiene capacidad de pago, capacidad de responder por una obligación pecuniaria.

Así como la sociedad creé profundamente en lo que nosotros certificamos, así mismo nosotros debemos creer profundamente en lo que nosotros mismos certificamos.

La sociedad cree que x o y persona devenga tantos ingresos porque tienen una prueba, prueba que no es otra que la certificación de un contador. ¿Y nosotros que prueba tenemos? Naturalmente que nuestro propio certificado no será valido ni suficiente.

La prueba que nosotros debemos tener, para estar seguros de lo que estamos certificando es cierto, real, no debe ser otra que documentos idóneos que así lo prueben.

Quiere decir esto que para poder certificar que Juanita se gana $5.000.000 al mes, Juanita deberá probarnos que eso es así, y la prueba no será su palabra, sino documentos ciertos en los que se pueda evidenciar tales ingresos. Hay casos en los que por ejemplo, por conocer personal y ampliamente a una persona, el contador pueda certificar sin incertidumbre ante la ausencia de un documento soporte válido, pero debe tener en cuenta que eso no será suficiente para probar que certificó sobre bases ciertas, de ser necesario en un futuro.

La responsabilidad y el riesgo son enormes al certificar ingresos. Las empresas toman decisiones con base a lo que nosotros estamos certificando, por consiguiente, es lógico pensar que si la empresa que actuó con base a lo que nosotros certificamos, sufre perjuicios porque lo certificado era irreal, tendremos una gran responsabilidad por esos perjuicios.

No se debe olvidar por un minuto lo que implica dar fe pública. Dar fe que una persona obtiene un determinado ingreso, nos hace responsables solidarios si lo certificado no es cierto y tal certificación induce a graves perjuicios a quien actuó con base a nuestra certificación.

No hay que olvidar que cuando yo le certifico a un banco que Juanita gana tanto, le estoy diciendo al banco que puede estar seguro que es cierto, que podrá actuar con base a los ingresos certificados.

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