La Responsabilidad en general

Así como nos hemos ocupado en los más elementales términos de circunscribir académicamente a la CULPA como una subjetiva “omisión de conducta” u “ omisión del deber de cuidado”, en la misma línea, nos ocuparemos seguidamente de la Responsabilidad.

Comenzaremos refiriendo etimológicamente, que, “Responsabilidad”, proviene del latín responsum - respondere, cuyo prefijo “re”, alude a la idea de repetir o, de volver atrás, asi como del verbo spondere, ‘obligarse’ o ‘comprometerse’, para precisar que, la responsabilidad,  no es más que el cumplimiento de las obligaciones o cuidado al hacer o decidir algo, de tal forma que el incumplimiento o descuido, genera de manera objetiva a título de consecuencia evidenciable a simple vista,  resultados susceptibles de ser reclamados por el afectado de dichas inobservancias.

La responsabilidad, se ha clasificado tradicionalmente, en penal y civil, donde aquella trae como consecuencia la imposición de una pena, en tanto esta, apareja como tal, la obligación de reparar el daño o el perjuicio causado.

Al efecto, de una parte la responsabilidad penal, siempre requiere de la “voluntad consciente del transgresor dirigida inequívocamente a obtener el resultado (técnicamente conocido como Dolo)”, en tanto de otra,  la responsabilidad civil, como incumplimiento o descuido, igual puede provenir directamente de quien ha actuado con dolo o culpa, como de terceros que estén bajo el cuidado personal, tal es el caso del padre frente a los hijos menores; del encargado frente a los animales, del regente frente a las cosas inanimadas, tanto asi, como el daño que se causa como consecuencia del ejercicio de una actividad peligrosa, etc.

No obstante lo anterior, hoy día, el daño como consecuencia de un actuar incumplido o negligente, se categoriza en daño “con culpa” o de responsabilidad subjetiva debiendo ser siempre reparado, y,  daño “sin culpa”, o de responsabilidad objetiva, que el algunos casos debe ser reparado, aunque la tendencia actual es a acrecentar esta última, bajo nuevos postulados derivados de la “responsabilidad por el riesgo” o, la “responsabilidad por hechos no culposos”, es decir, donde prevalece el resultado por encima de la voluntad de no querer producirlos, aspectos de los que quizá, más adelante nos ocupemos.

Al caso, podemos sintetizar que culpa y responsabilidad, fenómenos distintos, aunque de una naturaleza similar, son siempre predicables exclusivamente del actuar humano, así los locutores de noticieros de televisión les siga pareciendo que “…el poste tuvo la culpa…” o que “…las lluvias son las responsables…”.

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