La restitución del inmueble arrendado y el deterioro o destrucción de los muebles que lo integran

Como es nuestra costumbre, de las innumerables inquietudes de nuestros amables visitantes seleccionamos la siguiente que hace eco de múltiples en igual sentido:

“… en estos momentos me encuentro en un inmueble arrendado, por lo tanto debo restituirlo en perfecto estado. Me pasa, que en la casa hay unas lámparas, de las cuales se me quebraron 3, la pregunta es: si no encuentro las mismas, puedo poner otras parecidas?, en el contrato hay un inventario, pero no especifica qué tipo de lámparas y si son todas iguales. Entonces puedo sustituir las que se quebraron, el caso es entregar completo…”

Siendo una de las obligaciones para el arrendatario al término del contrato de arrendamiento, la restitución del inmueble en las mismas condiciones que le fuera entregado salvo el deterioro natural de las cosas que lo integran por el deterioro normal dado su uso, teniendo  como base que entre las “cosas que lo integran” se incluye el mobiliario de cocina, instalaciones sanitarias, puertas, ventanas, cerraduras, y como en la consulta, lámparas que se  quiebran, haremos una académica referencia del código civil respecto de los bienes, para dar una respuesta en contexto a la inquietud en referencia, como corresponde a nuestra línea editorial.

Al efecto, los bienes, consisten en cosas corporales o incorporales; siendo corporales o materiales, aquellas que pueden ser percibidas por los sentidos, como una casa, e incorporales o inmateriales, los que consisten en meros derechos, como los créditos. A su turno -las que nos interesa para el tema tratado- las cosas corporales o materiales, se dividen en muebles e inmuebles, siendo muebles las que pueden trasportarse por si mismas como los animales, o por una fuerza externa, como el televisor, la mesa, el radio, etc., e inmuebles, las que no se pueden transportar, como las tierras y lo que se encuentran adherido a estas, como las casas, los árboles, etc.

No obstante lo anterior, existen cosas que siendo muebles por su naturaleza, se reputan inmuebles por su destinación, como por ejemplo, las cosas que están permanentemente destinadas al uso, cultivo y beneficio de un inmueble, que a pesar de que puedan separarse del inmueble, esta separación ocasionaría su detrimento, al caso, las cañerías, sanitarios, puertas, lámparas, etc., siempre que estos adhieran al suelo, o sean parte del suelo mismo o de una edificación.

Por último, las cosas muebles se dividen en fungibles y no fungibles, siendo aquellas, las que, una vez usadas desaparecen, en tanto estas, una vez usadas, permanecen.

Así las cosas, tendríamos que las lámparas que afligen a nuestro visitante, dentro del contexto de su inquietud, constituyen bienes muebles por naturaleza de característica no fungible pero inmuebles por destinación, de tal forma que en caso de desaparecer por su destrucción, el primer principio, orienta a su reemplazo por unas de iguales particularidades; ahora de no ser posible, en adelante, a criterio y autorización del arrendador, el segundo principio, direcciona a que podrían ser reemplazadas por unas de similares peculiaridades;  un tercer principio, a serlo, por unas totalmente diferentes pero del mismo estimado valor, y en ultimas, un cuarto principio,  por el cambio de todas las lámparas por unas unísonas de igual, menor o mayor valor, quedando el arrendatario con la facultad de retirar para sí, las que hubiesen quedado en buen estado.

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2 Opiniones
  1. Andrés García dice:

    Excelente explicación. Más claro ¡imposible! - Gracias por compartir conocimiento.

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