La riqueza como virtud

Inicio » Economía y finanzas. » (24 / 10 / 2011 )

Por Francisco Javier Castro Montalvo. Asesor y consultor financiero. fj@valios.co

Cada  vez que la Revista Forbes emite su connotada lista de los hombres más ricos del mundo[1], siempre me llega esta serie de reflexiones que en este documento les comparto.

Acumular grandes fortunas se puede interpretar como una forma de cuantificar el aporte que ha hecho un hombre a la sociedad en términos económicos o el daño causado a esta. El dilema depende en gran medida de cómo se logre acumular ese acervo de capital.

Una cosa es interpretar las necesidades de la sociedad, ofrecer soluciones creativas, de alto valor agregado y a precios competitivos; y otra cosa es apropiarse de un mercado y necesidad para imponer condiciones y acumular riqueza.

Siempre habrá individuos con el deseo de emprender y proveer ese bien o servicio deseable socialmente. Este proceso si es realizado de manera virtuosa, siempre deja a su paso beneficios y grandes aporte individuales y colectivos. Dependerá entonces, de como la sociedad valore una necesidad, si el deseo social es por un jugador de futbol de alto desempeño, un científico que desarrolle vacunas, o una ONG que alivie el hambre mundial. Aunque este último caso dudo que se puedan listar en Forbes.

La iniciativa privada es la diferencia entre las economías de mercado y las centralmente planificadas, la diferencia entre las Coreas, la del norte comunista y resentida, o la del sur capitalista y pujante.

Siempre se partirá de la ánimo privado, donde el principal propósito es el interés propio, como lo señalo hace más de doscientos años el propio Adam Smith, filósofo y uno de los padres de la ciencia económica, cuando expreso: que la suma de los intereses propios (egoísmo deseable[2]) genera un bien común a toda la colectividad[3].

Pido al espectador que haga la distinción entre (1) las fortunas desarrolladas a partir de una interpretación de las necesidades privadas, con aportes de innovación, creatividad y emprendida a lo largo de la vida de su gestor; (2) las generadas a partir de apropiación no deseable de los mercados y (3) las acumuladas a partir de transferencias en forma de herencia.

Riqueza por innovación 

Si observamos la lista Forbes para 2011, vemos entre otros muchos nombres a (la selección es del suscrito): Gates [2], Buffett [3], Ellison [5], Page [24], Bezos [30], Dell [44], Zuckerberg [52], Jobs [110], etc. Los cuales tienen en común que se han destacado por su gran sentido de la innovación y en virtud a ella, han acumulado grandes riqueza, sin olvidar que la sociedad ha sacado grandes provechos.

Este gran reconocimiento económico y social (valoración) se desprende no de otra manera a su descubrimiento, su forma de gestionar recursos e innovación.  Para mencionar algunos casos podemos señalar:

Bill Gates, transformo la manera en que trabajamos, cientos de millones de personas, hoy realizan miles de documentos en sus famosas herramientas de ofimática y su sistema de operativo. ¿Cuánta productividad aprovecho la sociedad por su emprendimiento? ¿Cuántos árboles se han dejado de talar porque los oficinistas hoy usan Microsoft Office como sustituto del papel?

¿A cuántas personas ha afectado la multiplicación de sus ahorros para jubilación o la educación de sus hijos, con la técnica de inversión que desarrolló Warrent Buffett para seleccionar portafolios de inversiones y sacar rentabilidad? , ¿Cuántos emprendimientos se han desarrollado por  estas inversiones exitosas?

¿Cuán beneficioso ha sido tener cientos de terabytes de información, organizados y disponible para consulta gracias a las bases de datos de Oracle o Google?

¿Cuánto se han abaratado los productos por los novedosos sistemas de abastecimiento y producción de Dell Inc. o la forma de comercializar de Amazon en su página web?

Teniendo en cuenta lo anterior, casi que se podría afirmar que si los individuos innovan y entregan grandes soluciones a la sociedad, la fortuna material y el reconocimiento vendrán como una especie de indemnización voluntaria y democrática cuando los consumidores adquieran los bienes y servicios frutos de su desarrollo.

En los casos de Gates y Buffett recobran especial consideración, pues, ya no encabezan la mencionada lista de Forbes, porque además han decidido donar más de la mitad de sus fortunas a una fundación sin ánimo de lucro lideradas por ellos mismos[4]. Además, organizaron un club de multimillonarios[5] que al fallecer transferirán la mitad de sus fortunas a causas filantrópicas y beneficias. La última vez que observe esta iniciativa, había más de 40 inscrito y ofrecido un monto cercano a los USD 159 millardos, y se estima que se logre conseguir una cifra cercana a los USD 600 millardos.

Al mismo tiempo, se ha abierto el debate sobre la herencia, los impuestos por heredar y si es necesario transferir esos exorbitantes niveles de riquezas a futuras generaciones. 

Riqueza por oportunismo

En contraposición, la mayoría de las fortunas listadas en Forbes que no pertenecen a grandes innovadores, son heredadas de anteriores emprendedores (Wal-mart, HP, etc.) o son frutos de acumulación non sanctas, casi siempre por apropiación heredadas o conformación de monopolios y oligopolios con el contubernio de gobiernos corruptos.

Cuando se analiza la lista para Latinoamérica (países emergentes) parece un registro de los monopolios de la región, o de casos poco claros de transferencia de propiedades del estado a privados.

Así como es de probo que la sociedad transfiera riqueza a los emprendedores virtuosos (pequeños y grandes), cuando sus productos son consecuencia de la libre determinación de los consumidores. En contraposición, que perjudicial resulta que los particulares y el estado permitan la conformación de conglomerados que trunquen la libre elección, se apropien de rentas y se enriquezcan por esa vía.

Por citar un ejemplo, actualmente los peores indicadores de costo de las telecomunicaciones de los países miembros de la OCDE[6] lo posee México. Ello obedece a que los servicios en gran medida pertenecen a un oligopolio privado con posición dominante, cobrando altas tarifas y restando competitividad a toda la economía en su conjunto.

¿Cuán costoso ha resultado que la oferta de créditos en muchas de nuestros países la provea oligopolios bancarios, con tasas de intermediación excesivamente altas?

¿Cómo grupo de poder local presionan a gobiernos para intervenir condiciones de mercado a su favor? ¿Cuánto le cuesta a la sociedad que los recursos se alejen de la infraestructura y otros bienes deseables socialmente para beneficiar intereses privados de un selecto grupo?

No es casual que las fortunas virtuosas se acumulen en países donde son protegidos los derechos a la propiedad intelectual (y monopolio deseable), la justicia funciona y el libre mercado es una consigna.

No es del todo equivocado para los consumidores latinoamericanos, la percepción de que grandes fortunas están lejos de la admiración y respeto que despierta en otras naciones. Riqueza y grandes fortuna es análogo de beneficios a la sociedad, mientras que en nuestros países se asemeja más a palabras como de apropiación, usurpación, monopolio y nepotismo.

Si Adam Smith pensaba que la suma de los intereses propios generaba un gran bien colectivo, la suma de estas grandes fortunas no virtuosas, creadas a ultranza de una sociedad, se convierten en la cuantificación del perjuicio realizado a la sociedad y antes de ser fuente de riqueza, es una gran desutilidad social.

Los futuros ricos 

No es un imposible que nuestros próximos multimillonarios aparezcan en la lista Forbes. Pero que provechoso seria que fuera como consecuencia del gran potencial de creatividad regional.

Que conveniente sería que existiera una sostenida clase de emprendedores que reproduzcan el comportamiento de los modelos innovadores de otros lares, destacándose por su apego a las normas y no a su poder de cabildeo, comprometiéndose con el reto ambiental y social de nuestros tiempos, involucrados con la sociedad que lo rodea y sobretodo ofreciendo modelos de innovación, virtuosos y emprendimiento dignos de seguir e imitar.

Colorario:

A la fecha de publicación de este artículo ninguna de las grandes fortunas latinoamericanas ha suscrito la iniciativa de Buffett y Gates, A pesar de que en el 2011 el hombre más rico es el mexicano Carlos Slim, el cual se excusó de pertenecer a tan selecto grupo de donantes.



[1] The World’s Billionaires, Forbes 2011

http://www.forbes.com/wealth/billionaires/list

[2] En ingles el egoísmo tiene dos connotaciones recogidas en dos palabras completamente diferentes: (1) Self-love amor propio y atención al interés privado sin dejar de lado a los demás y sus propios intereses. Diferente de selfishness que es el egoísmo a pesar de los demás, el yo sobre todo.

[3]Adam Smith, la riqueza de las naciones, 1776

[4] Bill and Melinda Gates Foundation

http://www.gatesfoundation.org/Pages/home.aspx

 

[5] iniciativa conocida como “The Giving Pledge” o La Promesa de Donar

[6] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Communication Outlook 2010

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