La solidaridad laboral opera incluso cuando se subcontrata sin autorización

La empresa o el empleador que recurre  a un contratista independiente para que desarrolle alguna actividad propia de su objeto social, es solidariamente responsable por las obligaciones laborales del contratista, y ello se extiende incluso a los subcontratistas aun cuando el contratante hubiera prohibido al contratista subcontratar.

Es el caso, por ejemplo, de la empresa que recurre a un contratista independiente para que se encargue de realizar el proceso final de fabricación de un producto y las partes acuerdan que el contratista no puede subcontratar con terceros el desarrollo de las actividades propias del contrato, pero aun así el contratista subcontrata una parte de esas actividades. En ese caso, la solidaridad del empleador o contratante inicial, llega hasta las obligaciones laborales asumidas por el subcontratista sin importar que ese último contrato se haya firmado sin autorización del contratante inicial, o peor aún, contrariando directamente su voluntad. El contratante inicial no puede argumentar tal violación contractual para evadir esa solidaridad laboral creada por ministerio de la ley, más exactamente por el numeral 2 del artículo 34 del código sustantivo del trabajo:

El beneficiario del trabajo o dueño de la obra, también será solidariamente responsable, en las condiciones fijadas en el inciso anterior, de las obligaciones de los subcontratistas frente a sus trabajadores, aún en el caso de que los contratistas no estén autorizados para contratar los servicios de subcontratistas.

Frente a este tema se pronunció la sala laboral de la Corte suprema de justicia en sentencia 17573 del 12 de junio de 2002 con ponencia del magistrado Germán Valdés, Sánchez:

El cargo tampoco podía prosperar, porque jurídicamente la norma impone la solidaridad a los subcontratistas sin limitación alguna. Toda la cadena de subcontratos es, en la práctica mercantil o de negocios, una delegación del servicio o de la ejecución de la obra; y como es el trabajador quien realiza el trabajo, ni siquiera cuando se prohíbe subcontratar la ley permite que desaparezca la garantía que para el subordinado ofrece la institución de las obligaciones solidarias.

En esta misma sentencia la corte precisa cuándo se configura la solidaridad  que nos ocupa y hace referencia a la tercera situación que contempla el artículo 34 del código sustantivo del trabajo:

La de los subcontratistas independientes, sin importar el número o, en otros términos, sin que importe cuan extensa sea la cadena de contratos civiles de obra o de prestación de servicios. La solidaridad legal laboral del beneficiario de la obra o del servicio con los subcontratistas dependerá de si existe o no afinidad entre la obra o servicio contratado y la actividad empresarial o mercantil del contratante inicial.

Para finalizar, se aprovecha la oportunidad para recalcar la importancia que tiene para quien recurre a un contratista independiente, el verificar que el contratista independiente afilie a seguridad social sus trabajadores, pues la sentencia aborda el caso de un contratista que no afilió a un trabajador que luego sufrió un accidente laboral, y luego tanto contratante como contratista debieron indemnizar al trabajador y además otorgar una pensión por invalidez.

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