La sucursal como vehículo obligatorio de inversión en Colombia

Una de las interrogantes más comunes al momento de realizar una inversión directa en Colombia es el cómo, pues hay una gran cantidad de instrumentos para tener presencia en el mercado o la industria colombiana como lo puede ser una sociedad, invertir en patrimonios autónomos, crear una sucursal, una agencia, no constituir un vehículo de inversión, etc.

Pero en algunas ocasiones ni siquiera se hace necesario preguntar si es conveniente tener presencia en el país o la forma en la cual debe realizarse, pues las normas colombianas pueden imponerle al inversionista la carga de crear un vehículo de inversión en el país. Y esto es precisamente lo que hace el Código de Comercio en su artículo 471, al decir:

“Para que una sociedad extranjera pueda emprender negocios permanentes en Colombia, establecerá una sucursal con domicilio en el territorio nacional (…).”

Bajo estos parámetros queda definir qué se considera un negocio permanente, y es el artículo 474 del mismo código que determina cuáles actividades son consideradas permanentes:

“Se tienen por actividades permanentes para efectos del artículo 471, las siguientes:

1) Abrir dentro del territorio de la República establecimientos mercantiles u oficinas de negocios aunque éstas solamente tengan un carácter técnico o de asesoría;

2) Intervenir como contratista en la ejecución de obras o en la prestación de servicios;

3) Participar en cualquier forma en actividades que tengan por objeto el manejo, aprovechamiento o inversión de fondos provenientes del ahorro privado;

4) Dedicarse a la industria extractiva en cualquiera de sus ramas o servicios;

5) Obtener del Estado colombiano una concesión o que ésta le hubiere sido cedida a cualquier título, o que en alguna forma participe en la explotación de la misma y,

6) El funcionamiento de sus asambleas de asociados, juntas directivas, gerencia o administración en el territorio nacional.”

Antes de pasar al asunto del establecimiento permanente, que sería la figura tributariamente aplicable de conformidad al art. 20-1 del Estatuto Tributario a las sucursales, me gustaría aclarar que el supuesto contemplado en numeral 6 del art. 474 del C. de Co. generaría no solamente la obligación por parte del inversionista no residente de registrar una sucursal, sino que podría hacer que la sociedad principal pase a ser residente para efectos fiscales de conformidad al parágrafo 1 del artículo 12-1 del Estatuto Tributario si llegara a configurarse la sede efectiva de administración.

Volviendo al tema de la sucursal, si se tiene que la actividad requiere el registro de este vehículo, y empero, no se configura la situación contemplada en el parágrafo 1 del artículo 12-1 del E.T., al desarrollar en todo o en parte su actividad en el territorio colombiano, tendría entonces que tributar de conformidad al art. 20-2 del E.T. es decir, sería necesario que realizara un estudio de atribución con el fin determinar las rentas de acuerdo a la contabilidad separada que debe llevar de la principal de conformidad al parágrafo del citado artículo del Estatuto Tributario, en este estudio de atribución se pueden también incluir los costos que la principal tenga relacionados con la obtención de las rentas o ganancias ocasionales que tengan “conexión formal” con el territorio colombiano, de acuerdo a las funciones activos, riesgos y personal involucrado en la actividad realizada.

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