Laissez Faire

El concepto Laissez Faire proviene de la expresión francesa     Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même que se podría traducir como “Dejad  hacer, dejad pasar, el mundo funciona por sí mismo”. Fue utilizada por primera  vez  en el siglo  XVIII, por el   fisiócrata francés Jean-Claude Marie Vicent de Gournay, contra el intervencionismo económico  de los gobiernos de la época. Se trata de una doctrina económica (fisiocracia)  construida sobre  tres pilares fundamentales:

  •  El individuo es la base de la sociedad.
  • El individuo tiene un  derecho natural a la  libertad.
  • Existe un orden natural de las cosas y el mundo como sistema se regula por sí mismo.

Estos tres axiomas conforman una teoría económica que se basa en una necesaria   libertad individual y en un mercado libre  en el que los gobiernos, a través de impuestos, subsidios, subvenciones y regulaciones, intervengan lo menos posible en la actividad económica de un estado como condición necesaria para el  desarrollo y bienestar social.

En plena revolución industrial, en la segunda mitad del siglo XVIII, Adam Smith y  David Ricardo, formularon las bases del liberalismo económico  como doctrina económica que defiende la mínima intervención del estado  en la economía y en la actividad económica, y que  habitualmente se resume con la expresión Laissez Faire.

De una forma más detallada,  el liberalismo económico de  Adam Smith  defiende el libre juego de las fuerzas del mercado (mercado libre), de modo que cada individuo, al buscar su propio interés, hace posible el bienestar general. Restringe la intervención del Estado a cuestiones indispensables y de interés común a toda la sociedad  como puedan ser la defensa territorial , la seguridad de la población,  la hacienda pública o la gestión de los recursos públicos,  la  supervisión monetaria a través de lo que hoy serían los bancos centrales y las tareas propias de la diplomacia o asuntos exteriores.

El libre mercado promulgado por la teoría de liberalismo económico queda definido como aquel  mercado en el  que los precios se forman por medio de la ley de la oferta y la demanda,  sin injerencia de los estados o gobiernos, de forma que sea un mercado  de libre competencia y completamente transparente, en el que, en el  precio de las cosas esté  reflejada  toda la información existente. Es decir  los precios se conforman como consecuencia del   equilibrio económico entre la oferta de los productores  y la  demanda de productos por parte de los compradores, de acuerdo a la utilidad que para el  comprador  tengan las cosas  y dentro de su poder de compra.

Para su existencia,  el libre mercado  necesita de una competencia perfecta y de un mercado sin información privilegiada  que permita un  acceso  fácil a los  emprendedores y a las nuevas empresas. En términos de política económica esto se traduce en  la  ausencia de presiones sobre los precios, derivadas de impuestos, subsidios, subvenciones,  tasas, y otras regulaciones sectoriales, geográficas o gubernamentales no  estrictamente necesarias, como puedan ser las  empresas públicas o los monopolios en general.

Como toda doctrina a lo largo de la historia,  ha tenido su contrapunto en las doctrinas marxistas y en las propias desviaciones surgidas dentro del propio sistema capitalista, en los  siglos XIX y XX.

Sobre esta base se cimentan las actuales políticas de  libre mercado, el mal llamado a veces neoliberalismo, gestadas a partir de los años 70  del siglo XX, cuyos máximos exponentes han sido  Ronald Reagan y Margaret Thatcher, que a través de   amplias medidas de desregularización, de privatización de empresas públicas y  reducción del gasto social han promovido una economía global de libre comercio con sus momentos de euforia  y de crisis.

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