Las consecuencias de basar el crecimiento económico en el consumo

Desde la segunda guerra mundial, el crecimiento económico se ha basado en un consumo que ha ido creciendo a pasos agigantados, lo que al final ha llevado no sólo a la actual crisis financiera, sino a la crisis ambiental que se nos avecina.

La sociedad marcha al ritmo frenético del consumo. Cada persona quiere comprar más y mejores cosas, lo que las lleva a trabajar más duro, a endeudarse y hasta optar por medios no legítimos para obtener el dinero necesario para satisfacer su incontenible deseo de consumir.

La cultura del consumismo se ha impuesto con fuerza, acelerando sus graves consecuencias.

La consecuencia más inmediata, ha sido la económica, y no la económica desde el punto de vista global, sin desde el punto de vista micro, de cada persona, de cada familia.

El consumismo ha llevado a que una persona o familia, no le basten 40 años de trabajo para adquirir una casa, un auto y uno que otro artefacto que considera indispensable.

En algunos países, el trabajador común debe dedicar el 40% o más de sus ingresos sólo pagar un pequeño apartamento donde no caben más de tres personas, y donde no se puede colocar un comedor o un fuego de sala de un tamaño mediano, porque el espacio es tan poco que no cabe. Y esto se debe a que el exceso de consumo ha hecho que el precio de los bienes cada día más escasos, se incrementen hasta el punto en que es casi imposible adquirirlos.

El precio de apartamentos y casas es tan elevado, que un cavernícola tenía más espacio en su caverna que un occidental en su apartamento de 36 metros cuadrados o menos.

La humanidad, durante milenios vivió en equilibrio, equilibrio que se rompió en las últimas décadas gracias el consumo desmesurado impulsado por grandes empresas, medios de comunicación y hasta los gobiernos.

Y a esto hay que sumarle la crisis ambiental. Ante el avaro consumo de la humanidad, los recursos naturales se agotan a gran velocidad, la contaminación crece a paso galopante, las enfermedades y epidemias son más comunes y fuertes con el paso del tiempo. Pronto los recursos del planeta se agotarán.

Hoy es improbable esperar que nuestra sociedad actúe como lo hace un indígena amazónico que todavía no ha sido “civilizado”. Para él, si tiene una camisa no necesita dos. Si tiene una maloca, no necesita un “penthouse”. Si tiene una canoa no necesita un yate. Actitud que la ha permitido vivir en equilibrio con la naturaleza durante milenios, equilibrio que la sociedad occidental romperá en pocos años, pues según algunas investigaciones científicas, es cuestión de unas pocas décadas para que colapse el planeta por el uso excesivo de sus recursos y por la contaminación.

El problema aquí, es que vivir en equilibrio con la naturaleza significa que no habrá lugar para grandes millonarios, pues estos se han hecho millonarios gracias al desmedido consumo que han fomentado, y es aquí donde el sistema capitalista no está dispuesto a ceder.

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