Las élites extractivas

Los economistas Daron Acemoglu y Jim Robinson de la Universidad Harvard, Estados unidos,  acuñaron el concepto élite extractiva en su libro “Por qué fracasan las naciones” en el que se trata de explicar la razón por la que ciertos países fracasan a pesar de tener los recursos necesarios económicos, geográficos y naturales suficientes para alcanzar el éxito.

Estos economistas definieron el concepto de élite extractiva “como un sistema de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio.”

En opinión de los autores del libro, en algunos países se instala un pequeño grupo de personas en el poder desde donde se dedican principalmente a mejorar su propio bienestar económico en detrimento de la gran mayoría.

Como su concepto mismo lo advierte, son grupos que no buscan generar riqueza nueva, sino simplemente extraer para sí la riqueza existente de la mayoría de las personas, lo cual por supuesto contribuye al empobrecimiento general de la población, puesto que la diferencia de rentas entre un grupo minoritario y la mayoría se hace más evidente con el paso del tiempo.

Algunos países han optado por mejorar los ingresos de su población y en esa medida se han beneficiado incluso las élites económicas y políticas, que  al crear nueva riqueza todos cumulan, aunque unos lo hagan más que otros.

Estas élites según Daron Acemoglu y Jim Robinson proliferan en el sector de las finanzas, la economía, la política y los medios de comunicación, y llegan a funcionar coordinadamente en muchos casos para conseguir sus objetivos. En este proceso los medios de comunicación juegan un papel preponderante porque ambientan ante la opinión pública (crean líneas de opinión) en función y en favor de los intereses de quienes fijan las políticas extractivas. Hace unos días por ejemplo veíamos a El Tiempo defendiendo la adquisición masiva de tierras en los llanos orientales de la mano de la firma de abogados Urrutia.

Para estos autores es evidente que hay una gran diferencia entre los gobiernos que se dedican a sacarle la plata del bolsillo al ciudadano y los que se dedican a crear riqueza haciendo competitivo al país en todos los aspectos posibles. A veces es más fácil robarle la plata al vecino que montar una empresa y ganar esa riqueza deseada.

Y pareciera que el resultado en los dos casos es el mismo. Por ejemplo, el hombre más rico del mundo  actualmente, es originario de un país donde históricamente han predominado las élites extractivas y los que le siguen lo son de los países que optaron por desarrollar su economía extendiendo sus beneficios a la mayor parte de la población, aunque hay indicios que esta tendencia empieza a cambiar.

Países históricamente pobres y corrutos como México, Brasil, India, etc. (que hoy se llaman emergentes), han producido una enorme cantidad de nuevos multimillonarios a un ritmo mayor del que han conseguido hacerlo estados unidos y compañía, y en muchos de esos casos ese crecimiento de nuevos millonarios se ha logrado mediante la extracción de riqueza de la población en general, más no debido al crecimiento económico del país en su conjunto.

Ni qué decir de lo que sucede en países como Colombia, Venezuela, Argentina y el resto de pequeños países de América Latina y África donde un puñado de privilegiados se han apoderado de la mayor parte de las riquezas de sus  países mientras que la mayoría de sus habitantes viven en la pobreza, en la indigencia.

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